"Periodismo bajo fuego"

08 Noviembre, 2009comenta | Imprimir

Editorial Escrutinio No. 37 | Lunes 9 de noviembre de 2009

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Así como el médico trabaja con sustancias que ayudan a recuperar la salud de las personas y salvar así numerosas vidas, la sustancia y la materia prima del periodista es la información, la cual genera debate y reflexiones. Pero hay informaciones que al publicarse incomodan a ciertos grupos políticos, económicos, religiosos o, como es el caso en nuestros días, a organizaciones criminales, ya que se cuestionan sus modos o sus prácticas, viéndose, de esta manera, afectados sus intereses.

La batalla por la libertad de expresión se ha dado de antaño, cuando los razonamientos del ser humano motivaron la expresión de su entorno, porque expresiva es la naturaleza del ser humano. En la Nueva España, por ejemplo, el Clero decidía qué y cómo se publicaban las cosas (pues hasta las imprentas estaban en su poder), eso sí, sin tocar ni manchar a las instituciones de aquel tiempo. Quien se atreviera a navegar a contra corriente sería sometido a la Santa Inquisición. Prohibían ciertos libros para evitar que se desataran las ideas y que el pensamiento fluyera.

Hoy en día, el empeño por amedrentar la libre manifestación de las ideas de una sociedad multicultural como la nuestra se da cuando las dos más grandes televisoras del País legislan a su favor, con la telebancada del partido Verde en San Lázaro, presionando para tener leyes a modo; o cuando la Iglesia Católica protege y niega rotundamente los casos de pederastia en que se ven involucrados sus sacerdotes; o bien, cuando un reportero revela el modus operandi de una banda de delincuentes, mismos que después toman venganza.

Expresar ideas y publicar informaciones de interés social es una cuestión ligada a los derechos fundamentales de los seres humanos. Y no es que tengan privilegios pero son los periodistas quienes se valen de estos derechos; el de la libertad de expresión y el derecho a la información, consagrados en los artículos 6 y 7 de nuestra Carta Magna, para ejercer su trabajo. La sustancia que al médico ayuda a salvar vidas o a recuperar la salud de sus pacientes, en el periodismo funciona para tener a una sociedad mejor informada.

Tampoco el periodismo se ufana de ser romántico y de tener periodistas honestos. Los hay también corruptos y descomprometidos con la razón social de este oficio. Ante la circunstancia y ante los tiempos violentos que se padecen en México, resulta indispensable preguntarse sobre la vocación del periodismo y del periodista. Resulta imperante acentuar con precisión en los temas que demanden el escrutinio público.

No sólo es insoslayable ejercer la libertad de expresión como uno de los valores primordiales para la democratización de la sociedad; es también indispensable defender a porfía que se ejerza con plenitud.

A estas alturas, con una Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, dependiente de la PGR, y con los trabajos encaminados en la desaparecida Comisión Especial para dar Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación en la LX Legislatura de la Cámara de Diputados, sería un grave error dejar de postrar la lupa sobre el tema, pues es evidente el débil compromiso de las autoridades, por lo que es vital la unificación del gremio periodístico. Ni un colega más, es la consigna.

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Comentarios

  1. 1

    12 NOVIEMBRE, 2009

    SARAI CERVANTES

    Los periodistas no tenemos ni una garantia ni protección alguna en el ejercicio de la profesión.
    me parece que no es suficiente crear comisiones o redes que investiguen los casos de los asesinatos de nuestros colegas, hace falta un cambio más profundo y reformas que permitan nuestra protección.
    no obstante, el camino para lograr eso es difícil cuando tenemos un cuerpo judicial y policiaco corruptible y cuándo las mismas autoridades llamasé federales, estatales, y/o municipales son las que dirigen éstas grandes redes de corrupción, así señores simplemente no se puede trabajar.

  2. 2

    16 NOVIEMBRE, 2009

    LALOE

    Es lamentable decirlo pero el los gobiernos, en los tres órdenes, se han visto mezquinos para atender de fondo el problema de agresiones a periodistas. es ridículo ver que cada que muere un colega, las autoridades salen a decir que tenía tantos vicios o que no era una blanca paloma. al mismo tiempo, son los gobernantes quienes más abusos cometen contra los periodistas, lo cual no da una idea de por qué las investigaciones quedan atoradas y muchas veces no se resuelven... púff

  3. 3

    21 NOVIEMBRE, 2009

    LECTOR

    Y otra cosa, existen en muchos casos la autocensura, los mismos directores de los periódicos no publican determinados asuntos por el temor de perder la publicidad oficial o comercial, de los grandes empresarios, y al momento de decidir entre qué comer y la lucha por el bien público, en la mayoría de los casos gana la primera. parece que así nomás no se puede.

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