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Escrutinio No. 70
Es medio día en la capital de la Republica Mexicana y en el coloso de santa Úrsula la fiesta ya comienza, un intenso color verde comienza a cubrir la explanada del estadio, playeras, sombreros, banderas y claro vendas al estilo Julio Gómez emulando la hazaña del juvenil en la semifinal del torneo.
Sin embargo la fiesta tricolor también cuenta con tintes teutones, la afición alemana arriba al estadio con todo el ambiente necesario para generar empatía con la fiesta mexicana, los cantos alemanes no se hacen esperar y la afición germana comienza a ganarse la simpatía tricolor mientras comienzan a repetir el ya popular clamor de aficionados aztecas al portero visitante.
La tarde comienza a sentirse y el Estadio Azteca se prepara para mostrar un gran escenario para el partido por el tercer lugar entre alemanes y brasileños encuentro trepidante que la afición mexicana coreo cada gol y jugada de peligro en ambas escuadras.
El conjunto Brasileño consentido de la afición mexicana en un inicio salió con una propuesta ofensiva que le alcanzo para dejar el encuentro con marcador de tres goles por uno del conjunto teutón por lo que parecía un encuentro sentenciado y así lo tomo la juvenil selección verde amarella permitiendo a los alemanes recuperarse en el estado anímico y generar el futbol necesario cuyo resultado fuera el segundo gol a escasos segundos de concluir la primera parte.
Por su parte la poca afición teutona presente en el coloso de Santa Úrsula se hizo notar apoyando con todo a su juvenil selección, al grito de “Mannschaft” y “Deutschland” los aficionados alemanes contagiaban la fiesta en la tribuna acto que no paso desapercibido por los seleccionados quienes celebraron cada anotación en la zona sur del estadio justo donde se hallaba su poca pero fiel afición seguida y coreada por miles de mexicanos que disfrutaron de un intenso encuentro de futbol.
La parte complementaria arrancó con una gran intensidad por parte del conjunto Alemán demostrando que aun estaba vivo en el partido y consiguió dar la vuelta al marcador para dejar a Brasil en la orilla para conseguir el tercer lugar. El silbatazo final mostró dos caras la incredulidad brasileña de haber dejado ir esa ventaja y la euforia teutona por haberse hecho de un lugar entre los finalistas de esta copa mundial.
Pasados unos minutos de la celebración alemana el sonido local del Estadio anuncio el partido más importante de aquella tarde la final México vs Uruguay estaba por comenzar y para esos momentos la afición había llenado casi la totalidad del inmueble y comenzaba la fiesta con la clásica “ola” para minutos después aclamar con todo a los jugadores sub 17 q salieron a la cancha para realizar el calentamiento previo al encuentro y saludar a la afición que ya los esperaba.
La tarde caía en el sur de la ciudad con un Estadio Azteca cubierto de verde y con este escenario la terna arbitral liderada por un silbante holandés dio el inicio de la final y encendió los ánimos de toda la afición mexicana. Cada jugada que el conjunto tricolor terminaba era coreado por más de 100 mil almas presentes en el inmueble, el jugador número 12 (la afición) se hacía presente en cada momento.
El conjunto Charrúa se llevo la peor parte no solo por la derrota ante el conjunto mexicano ni por el golpe que sufriera uno de sus delanteros al inicio del encuentro, pues jugo en contra de 104 mil aficionados que presionaron desde el inicio al portero Uruguayo con el ya clásico grito de “puto” cada que el arquero sudamericano realizaba un despeje de meta, lo mismo ocurrió con los jugadores de campo pues sin importar si algún mexicano les hiciera falta cualquier reclamo, caída o incluso toque de balón era motivo de abucheos por parte del “respetable”.
La fiesta no paraba el portero mexicano se llevo mensajes de fuerza interna en cada despeje con el grito de “FUA” frase invocada para no dejar de luchar y los jugadores respondieron a este apoyo generando jugadas de peligro y abriendo el marcador al minuto 30 por parte del Capitán Briseño quien se sumo al ataque mexicano y consiguió abrir la puerta para el segundo campeonato del mundo de la categoría.
Se acercaban los minutos finales y apareció la Garra Charrúa con varios intentos en el arco mexicano tomando mal parada a la defensa tricolor pero con mala puntería, grandes atajadas de Richard Sánchez y claro la ayuda del poste que salvo una de las opciones más claras de gol que tuvo el conjunto Uruguayo. El marcador continuaba un gol por cero a favor de México sin embargo nada estaba definido todavía por lo que el técnico tricolor decidió mandar a quien se convirtiera en el héroe de la semifinal y el nuevo ídolo del encuentro: Julio Gómez quien en desde el calentamiento fue ovacionado por la afición mexicana que el grito de Gómez Gómez alentaba al delantero tricolor previo y durante su ingreso a la cancha.
El joven delantero no pudo hacerse presente en el marcador pero cumplió su función presionar al rival desde la salida, generar llegadas y enviar centros a sus compañeros, sin embargo el conjunto Uruguayo estaba bien plantado en la defensa evitando así que los centros de Espericueta a balón parado les generaran mayor peligro.
A minutos del final la banca mexicana comenzaba a ponerse de pie al grito de campeones pero con un toque de nerviosismo porque el rival nunca dejaba de presionar, la afición hizo su parte y poco mas de 100 mil almas no cesaron de entonar el cielito lindo y gritos de emoción al acercarse la hora del término del encuentro.
Seria Giovanni Casillas el refuerzo del lujo del tricolor juvenil y jugador de chivas quien pondría “la cereza del pastel” al recibir un centro de Arturo González y sacar un disparo raso cruzado venciendo al arquero y sellando de esta manera el segundo campeonato del Mundo de la categoría para el conjunto mexicano.


21 JULIO, 2011
GABRIEL RUIZ CABuena crónica
tania. ¡felicidades!