El negocio del futbol

29 Junio, 2011
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Luis Josué Lugo Sánchez

Escrutinio No. 69

 

No es un secreto que el futbol encumbre grandes mafias de poder, y posee tras de sí un negro historial rodeado de corrupción, nepotismo y escándalos.

En términos de la teoría crítica, se encuentra alienado socialmente, pues ha dejado de servir a sus funciones primordiales, y se ha volcado contra sus creadores, esto es, contra los propios aficionados.

En este aspecto, huelga aludir a la película inglesa buscando a Eric, en donde se ironiza a lo seguidores del club de futbol más importante de ese país, el Manchester United, por no poder asistir a los partidos, debido a que son muy caros, esto, a pesar de ser los más fieles. El mensaje es claro: las clases bajas ya no tienen dinero para ir a un evento de este tipo, lo cual también es visible en México.  

Actualmente, el desarrollo del capitalismo no ha eximido a este deporte, y lo ha convertido en uno más de sus plataformas para generar mercadotecnia exagerada y realizar negocios turbios.

Intelectuales como Vargas Llosa aducen que la sociedad del espectáculo, no ha soslayado al futbol, ya que los seguidores pierden la razón en aras de su equipo y de las imágenes que son transmitidas en televisión. Baste recordar la célebre frase de Jorge Luis Borges: “el futbol es universal, porque la estupidez es universal”.

Aunque ambas visiones de la intelectualidad, se encuentren preñadas de una notable exageración, no puede negarse la relación entre futbol y poder, es decir, el deporte del balón y las patadas, como escaparate para grandes mafias, -véase el escándalo por el tráfico de influencias en la FIFA en donde Joseph Blater, dirigente de dicha federación se vio envuelto por la compra de votos para la designación de Qatar en 2022.  

A nivel nacional, huelga aludir al caso de Hank Rhon, dueño del equipo Xolos de Tijuana, que recientemente ascendió a primera división en la Liga mexicana de futbol.

El político y empresario, fue blanco de la prensa, por ser detenido el 4 de junio del presente año, debido a supuesta posesión de armas, aunque  lo liberaron diez días después por falta de pruebas (en un juicio muy sospechoso).

El historial del ex alcalde de Tijuana, quien afirmara, que su animal favorito es la mujer, es muy extenso, ya que es dueño de casas de apuestas pertenecientes al grupo Play City.

Lo curioso es que en éstas se apuesta sobre partidos pertenecientes a la Federación Mexicana de Futbol (FMF), lo cual indica que si un día juegan Xolos contra (usted ponga el nombre del equipo), y las apuestas indican que Xolos perderá, quizá pueda suceder lo contrario, si a ciertas personas les conviene, recordando que Hank controla a Xolos y a las casas de apuestas.

En este sentido, la fantasiosa película de Rudo y Cursi, cuando Cursi debe venderse, dado que el partido está arreglado, podría servir como referente para elucidar lo que podría suceder (si el lector permite este burdo ejemplo).

En un ejemplo real, vale recordar lo acaecido en Brasil en septiembre de 2005, cuando la opinión pública conoció el escándalo do Apilo (Escándalo del silbato) “en el cual se acusaba a unos inversionistas de sobornar al arbitro Edilson Pereira de Carvalho, (con gafete internacional de FIFA), para arreglar partidos de acuerdo a lo dispuesto por los sitios web de apuestas Aebet y Futbet. Pereira de Carvalho recibió cerca de 4 mil 500 dólares por amañar un partido del Campeonato Nacional Brasileño (Juventude vs Figueirense). El asunto creció ya que Edilson también dirigió otros encuentros, lo que provocó que fueran otra vez repetidos”, según informa el blog “Futbol, Cultura y Sociedad”.

En el caso de Hank y los Xolos, uno no sería tan mal pensado, si la FMF respetará su reglamento que precisa la prohibición de casas de apuestas ligadas a este deporte. Aunque el acatamiento de estos lineamientos resulta impensable, sobre todo si se considera que existe  una televisora con tres equipos de futbol: San Luis, América y Necaxa (acertó, se trata de Televisa)…

Del olvido a la presencia “en sociedad”

En Brasil, los periodistas prefieren que su selección no gane, porque si sucede esto, la gente se olvida de lo que sucede socialmente, y los gobiernos pueden hacer lo que quieran (en 10 de octubre de 2009, en México, la desaparición de Luz y Fuerza ocurrió cuando México disputaba un partido rumbo al mundial del Sudáfrica 2010, contra su similar de El Salvador).

Lo cual refuerza el uso que se le confiere al futbol, como distractor social y plataforma de intereses que traslapan el mero entretenimiento. Otro ejemplo que puede proferirse, refiere a Javier Aguirre, quien poco antes de suceder el mundial de Sudáfrica 2010, era la imagen de “Iniciativa México”, invitando a sus connacionales, a pasar del México del “ya merito”, al México del “ya se pudo”, elucidándose el poder simbólico que un personaje ligado al futbol posee para incentivar un movimiento político.

Los mismos gobernadores de los Estados desean quedar bien con los equipos de futbol de sus entidades, para ganar el apoyo de las muchedumbres. Así lo atestiguan las palabras del periodista Miguel Ángel Granados Chapa: “Donde operan franquicias del futbol profesional, los gobernadores se convierten en aficionados a ese deporte-negocio-espectáculo, y se apersonan en los partidos, especialmente los decisivos. Es usual ver a Enrique Peña Nieto vestir la camiseta roja del Toluca, como también lo hicieron sus antecesores, con quienes a la hora grande comparte la falsa animación deportiva que se sienten obligados a ostentar”.  

La solución, no es, como dicen sus más grandes detractores, abolirlo, por ser “el nuevo opio del pueblo”, pero si, transparentarlo, volverlo a ponderar como diversión social que no verse en la mera mercadotecnia y en la colusión de intereses políticos.

Baste aludir, que no es casualidad, la intromisión de Televisa, Hank Rohn, gobernadores que regalan dinero a sus clubes, como el de San Luis en 2009… sin que se cumplan reglamentos de la Federación (como tampoco se cumple la propia ley).


Aunque parezca increíble, en el caso de México es ineludible un sistema político fuerte y bien regulado por el Estado (actualmente sobrepasado por el Neoliberalismo), que no permita la intromisión de monopolios, los cuales llegan hasta las canchas del futbol, y empresarios con nexos con mafias lavando dinero con un balón de futbol (Hank Rohn y Carlos Ahumada).

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