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El capital intelectual del futbolista mexicano
Escrutinio No. 65
Marco Valverde
Al ser el deporte de mayor interés para más de 100 millones de mexicanos, se esperaría que el fútbol profesional y la liga de primera división estuvieran dentro de las mejores del mundo por la cantidad de capital humano y mano de obra que cuenta el país.
Sin embargo, a veces no basta con disponibilidad de recursos humanos o materiales ‒si falta una “buena cabeza” que pueda sacar el mejor provecho de estos‒ es como en el caso de México, quién tiene abundantes recursos naturales como el petróleo, los minerales y el agua, pero el provecho obtenido de ellos es mínimo debido a los malos manejos intelectuales y preferencia de intereses individuales.
Aquí hay un gran potencial futbolístico de ese inmenso capital humano; en las calles, en los barrios, en las comunidades más alejadas, en las distintos clubes y otros lugares, encontramos una infinita cantidad de buenos jugadores. Niños y jóvenes con la posibilidad de llegar a ser promesas del balompié nacional, de los cuales, sólo un muy reducido porcentaje logra sumarse a las filas de los equipos de primera división porque los directivos ‒de los equipos‒ prefieren la seguridad y el conformismo de las ganancias a corto plazo, qué apostar por proyectos no tan seguros a largo plazo.
A diferencia de lo que se realiza en Europa: la preocupación de los directivos se centra en formar jugadores (a través de sus fuerzas básicas) y contratarlos no sólo con buena capacidad técnica y física para jugar al fútbol, sino ‒sobre todo‒ poseedores de una mentalidad capaz de resolver problemas dentro y fuera de la cancha.
Se podrían encontrar características de juego muy distintas en las ligas europeas: la española tiene mayor cantidad de pases entre los compañeros y eficiente manejo del balón antes de concluir los goles; la inglesa se basa en la fuerza y velocidad de sus jugadores con la intención de terminar rápido las jugadas en la portería contraria; la italiana, que parte de la idea de que para ser un buen atacante primero se necesita ser un buen defensor. De todas estas cualidades per ser, estas ligas se distinguen por tener jugadores con una mentalidad singular.
Se sabe que muchos de los clubes de estos países reclutan buenos jugadores de diferentes partes del mundo, a edades muy cortas y son exhaustivos en brindarles educación escolar desde el momento en que llegan al club, hasta que se perfilan como jugadores de los primeros equipos, o bien, prepararlos para continuar con sus estudios profesionales, si es que en ya no reúnen las características para sobresalir como futbolistas profesionales; todo esto con el fin de mostrar una preocupación en cuanto a su desarrollo integral, no sólo como futbolistas, sino como personas.
El club español Barcelona, actualmente nombrado el mejor equipo del mundo por la calidad de su juego y la cantidad de torneos ganados en los últimos años, cuenta dentro de su plantilla con jugadores creados en su cantera: Xavi Hernández, Iniesta y Leonel Messi (quien a pesar de provenir de Argentina, ha sido forjado por la institución).
Estos jugadores no cuentan con súper fuerza muscular, no son los más rápidos ni miden dos metros, si no que; tienen ros; tienen una extraordinaria capacidad técnica en la conducción, el pase y la recepción y su constante movilidad que depende de una muy buena capacidad física respiratoria. Pero sobre todo, lo que los hace considerarlos como los mejores jugadores del mundo en la actualidad, es la rapidez mental para resolver dificultades dentro de la cancha con o sin el balón y un claro entendimiento de que el trabajo en equipo es la fortaleza más sólida para poder enfrentar a cualquier rival.
Pero esta mentalidad no sólo está dirigida al accionar del juego mismo, sino a su vida diaria, dentro del vestidor, en el compañerismo con los demás integrantes del grupo, en su trato con los medios siempre con buena comunicación y partiendo de que las necesidades y objetivos del equipo son primero antes de los intereses individuales. Para verificar esto sólo es necesario observar cómo se desenvuelven dentro y fuera del vestidor, el trato con su público, así como la cantidad de entrevistas que los medios hacen a los diferentes jugadores del club denotando la sencillez, ecuanimidad y sobre todo inteligencia para manejar los diferentes temas de los que se les cuestiona, dejando entrever esa agilidad y brillantez mental que no sólo se percibe en los partidos del Barcelona sino en todos los ámbitos de su vida diaria.
Tal es el caso del jugador mexicano más popular del momento, “El Chicharito Hernández”. Este joven deportista, con el simple hecho de dominar bien un idioma extranjero como el inglés, aunado a su buen fútbol y al carisma que proyecta en los demás, ha podido adentrarse en uno de los mejores clubes del mundo como lo es el Manchester United. No existe actualmente otro jugador con características similares o hasta mejores que las del “Chicharo” sin tener una preparación mental que le permita abrirse a una cultura completamente distinta dentro de la cual se formó.
En el caso de Pablo Barrera, joven que limita en la misma liga, la adaptación al idioma, la cultura y la disciplina característica de una sociedad como la inglesa, han dificultado el accionar de un jugador que posee excelentes cualidades futbolísticas, pero que no ha desarrollado esas aptitudes mentales tan importantes como las comunicativas, del lenguaje, del entendimiento del entorno, y de la sociedad en la que está inmerso, características mentales mejor compenetradas en un jugador como “El Chicharito”.
Esto no quiere decir que aunque no se tenga una mayor desarrollo de ciertas aptitudes mentales como el correcto uso del lenguaje (más si es un idioma extranjero), ser una persona comunicativa, tener claridad en lo que significa el trabajo en equipo, entre otras habilidades, no se pueda jugar bien al fútbol, pero al ser un deporte de conjunto el cual exige una entera compenetración entre los individuos “sociales” que lo componen, estos aspectos antes mencionados influyen de manera contundente en el desempeño de cada jugador dentro y fuera de la cancha.
Algunos otros futbolistas destacados como Carlos Salcido, Giovanni dos Santos, “El Maza”, Héctor Moreno, Efraín Juárez y Andrés Guardado, no son tan carismáticos como el Chicharito Hernández, pero reúnen también excelentes condiciones mentales, las cuales, les han ayudado a mantenerse dentro de las mejores ligas del mundo, algunos de ellos como titulares, otros jugando algunos minutos, pero teniendo considerable participación.
A todo esto, no significa que mientras más se estudie se pueda tener una mejor visión del mundo, pero si está comprobado en la experiencia y en la observación de la realidad social, que los estudios escolares, mientras más constantes y avanzados, pueden brindar más herramientas cognitivas y aptitudes mentales que aquel que ha dejado la escuela o que sólo ha cursado niveles básicos de aprendizaje. Con el aumento del saber, las telarañas de la ignorancia disminuyen y nuestra comprensión de la realidad aumenta.
En México la situación es por demás difícil en este rubro, ya que son muy pocos los jugadores que logran llevar de la mano la escuela y el fútbol y que en dado caso de no destacar por el lado del deporte, que es mucho más complicado que llevar una buena línea escolar, quedan al servicio de la frustración personal y del conformismo de trabajos acordes a su grado o nivel de estudios.
Pero aunque pareciera pintar mejor el horizonte para los que logran mantenerse un tiempo como jugadores profesionales, el haber truncado a temprana edad la enseñanza escolar los obliga a tolerar los abusos de directivos quienes suelen hacen un mal manejo de los jugadores que tienen a su disposición.
Debido a esto entramos en un círculo vicioso en el que la fila interminable de mano de obra, es decir de jugadores sin preparación intelectual y con poca visión de la realidad, se prestan a los malos manejos de directivos oportunistas que no tienen el menor interés de mejorar la calidad de la liga profesional de fútbol de nuestro país.
Un mayor conocimiento del mundo permite al individuo identificar mejor sus deberes y sus derechos con lo cual, jugadores más preparados intelectualmente podrían contrarrestar los abusos de directivas sin escrúpulos o en dado caso abrirse otros caminos laborales no necesariamente pertenecientes a la práctica profesional del fútbol.
Aunado a la capacidad mental, es importante recalcar la importancia que desde el hogar se da en la enseñanza de valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad, la tolerancia, la disciplina, la convivencia armónica y la lucha por los objetivos personales. Valores que se transmiten principalmente por parte de los padres de familia.
Estos valores, en conjunto con una mayor capacidad intelectual potenciada a través del estudio, y sumadas a las cualidades técnicas y físicas favorables para la realización del fútbol que poseen por naturaleza los mexicanos, podría ser punto clave para exportar más jugadores como los que se encuentran ahora en las mejores ligas del mundo y por ende, nuestro fútbol nacional crecería para beneplácito de los espectadores.
Sin una visión a largo plazo por parte de los directivos en la que no se pretendan tener dentro de los clubes jugadores “más pensantes” difícilmente podríamos salir del atolladero de un fútbol mediocre como el que se juega hoy en día en nuestro país.


11 ABRIL, 2011
JAIME HERNáNDEZExcelete artículo. tienes mucha razón, la educación influye bastante en la formación de las personas, y en méxico la misma es muy deficiente, y lo que es peor, muy baja. saludos y felicidades.