Lorena Ochoa: Burla de tradición machista

07 Diciembre, 2009
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Escrutinio No. 39

Escrutinio No. 39 | Lunes 7 de diciembre de 2009 [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/r1wmfhz.jpg[/img] Ochoa. Ejemplo.[/center] [b]Roberto Ruíz Carmona[/b] Si algo caracteriza a nuestro país, es la ausencia de una cultura deportiva, falta de apoyo a las jóvenes promesas y preferencia por las disciplinas donde el mercado deja más ganancias o la figura varonil resulta más atractiva. Con un panorama tan adverso, la figura femenina ha salido avante y proporcionando resultados igual de valiosos que los hombres. Ejemplos de esto abundan. Hoy día, los nombres de: Yelena Isinbayeva, Caster Semenya, María Sharapova y las mexicanas Paola Espinosa y Lorena Ochoa son materia prima para los medios de comunicación. La labor de Lorena Ochoa Reyes salta a la vista por sus metas conquistadas. Esta mujer venció no sólo al ambiente poco propicio para el deporte, que ya se ha descrito, sino también, a una fractura de brazos que puso en duda su desenvolvimiento en el golf cuando era niña. Si bien es cierto que el golf es practicado por un grupo de gente capaz de solventar los gastos de la práctica; tampoco puede negarse que Lorena sacó provecho, y a los 5 años inició su primer curso de golf. Luego ganó los primeros torneos a nivel nacional e internacional que le valieron convertirse en la mejor del mundo. Sin embargo, el caso de la “Tiger Woods mexicana”, como muchos le han apodado; encierra más que la fama. Por ejemplo, y considerando el 2009 como un año no muy bueno, la tapatía se sitúa en cuarto lugar de la lista de ganancias en la LPGA con la módica suma de $1,489,395.00 de dólares por la conquista de 3 torneos. El éxito no sólo le ha valido el reconocimiento como la mejor del mundo, también ha ganado el Premio Nacional del Deporte y construido el Centro Educativo la Barranca, escuela primaria, donde 250 niños de escasos recursos reciben instrucción académica. ¿No son ya muchas las mujeres exitosas? ¿Acaso no vale la pena cuestionar el término “sexo débil”? Los nombres de Ana Guevara, Soraya Jiménez, Iridia Salazar, Belem Guerrero y María Espinoza han marcado con medallas la participación mexicana en Juegos Olímpicos y despertado la envidia entre el género masculino. El caso de Lorena Ochoa es un fuerte cuestionamiento a la tradición varonil del deporte. Pese a su tardía participación deportiva, las damas emparejan o superan en mucho las virtudes que por siglos han presumido los caballeros. Las dueñas del medallero, el pódium o el reconocimiento, visten una falda competente para el pantalón y su régimen deportivo-androcrático.

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