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Calor, el rival más peligroso para el futbolista
Escrutinio No. 34
[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/yvxvpvu.jpg[/img][/center] Disputar partidos de futbol en plazas como Chiapas, Monterrey o Torreón en horarios donde la temperatura rebasa los 40 grados centígrados tiene consecuencias en el rendimiento de los futbolistas, quienes, incluso, corren el riesgo de sufrir un golpe de calor, la segunda causa de muerte en atletas. “Es complicado jugar así, se suda mucho más, se pierden líquidos, la fuerza, todo te afecta;la gente no obtiene el espectáculo que debería,porque no estamos al máximo.” narra el jugador cementero, Fausto Pinto, tras su experiencia de haber jugado a 43 grados en el Santos-Cruz Azul de la jornada 4. Aunque los doctores advierten sobre los peligros para la salud de los futbolistas, los encuentros se siguen programando a horas donde el termómetro llega a registrar hasta 46 grados, como fue el caso del Monterrey-Atlas de la jornada 2. La razón de los horarios, dicen los especialistas médicos, se debe a que pesa más la opinión de las televisoras que salvaguardar la integridad física de los futbolistas. “Todo es dinero”, afirma María Eugenia Acuña, experta de la UNAM en Medicina del Deporte. “Si ellas (las televisoras) alcanzan un rating a determinada hora, lo que menos les interesa es el jugador”. [b]El golpe de calor[/b] Es una emergencia médica que se caracteriza por el ascenso en la temperatura corporal y pueden sufrirla las personas jóvenes que desarrollan actividades físicas en temperaturas anormalmente altas y/o concentración de humedad. Tiene manifestaciones neurológicas como delirio, convulsiones, alteraciones sutiles del comportamiento, coma y puede llegar a provocar la muerte. “Cuando se registran 41 grados de temperatura corporal en un individuo, las paredes celulares empiezan a deteriorarse, se rompe y ocurre muerte celular a todos los niveles” explica, María Acuña. La especialista asegura que no es un mal común porque intervienen otros factores como predisposición genética y la aclimatación al ambiente. Además, el cuerpo humano tiene mecanismos de termorregulación que contribuyen a la pérdida de calor, tales como la sudoración y la vasodilatación cutánea; su correcto funcionamiento depende de una buena hidratación Acuña también reconoce que el paso de una temperatura de 30 a 45 grados de forma súbita aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor. “Si de pronto, estás en un clima donde no corre el viento y la humedad es alta, entonces yo como médico, puedo decir: no juego”, manifiesta Acuña. [b]La opinión médica no pesa[/b] El médico de Cruz Azul, Alfonso Jiménez, vive de cerca el problema de prevenir cualquier lesión en los futbolistas por exposición al calor y su deber como médico, menciona, es mantener hidratados a sus jugadores antes y durante el partido. “Pienso que las pausas en los juegos (a los 30 minutos, cuando el árbitro considera que el clima es caluroso) para que los jugadores se rehidraten, sirven de mucho. Pero no es lo más conveniente que se juegue a esas temperaturas donde se podría jugar a otra hora, porque Torreón, Tuxtla y Monterrey tienen alumbrado y los que participan en el encuentro corren el riesgo de tener secuelas, desde calambres hasta un desvanecimiento”. Jiménez, no obstante, admite que pesan más los contratos de las televisoras que su opinión médica, ya que como empleados tienen que acatar la decisión de jugar y tomar las medidas de prevención necesarias, como la hidratación constante. [b]Los árbitros también sufren[/b] Otro de los involucrados en el juego, el árbitro, también ve afectado su rendimiento por el intenso calor. “Te sientes mal, estás cansado y no puedes correr intensamente; tienes que hacer la diagonal más corta y procurar no ser tan explosivo”, afirma el ex silbante Eduardo Brizio. Al ser cuestionado sobre la razón por la que un nazareno no suspende o interrumpe un encuentro por circunstancias que pongan en peligro al jugador, facultad que le otorga la regla 5 de juego, Brizio afirma que “el cuerpo arbitral no ha encontrado elementos para hacerlo.” [b]Dispuestos a cambiar de horario, siempre y cuando...[/b] Ante las críticas por el horario de juego y las condiciones climáticas en las que se desarrolla, el presidente de Santos, Alejandro Irarragorri, rechaza que su club se beneficie por jugar en altas temperaturas y asegura estar con toda la disposición de cambiar la programación de los partidos siempre y cuando se demuestre que existe un riesgo para la integridad física de los futbolistas. “Estoy seguro que si hubiera documentación médica válida, un estudio profundo que demostrara que efectivamente hay un riesgo o una merma para el espectáculo, la Federación Mexicana de Futbol y las televisoras buscarían otro horario”. No obstante, el doctor Jiménez enfatiza y vuelve a advertir: “no ha pasado nada, ni decimos que alguien vaya a morir, sino es una medida preventiva. No es lo mismo para el espectáculo, se pueden evitar lesiones y cuidar al futbolista: lo más importante de este deporte.” [b]Los futbolistas están protegidos por las leyes: especialistas [/b] En caso de sufrir un golpe de calor o cualquier accidente de trabajo derivado de su propia actividad, los jugadores tienen toda la protección de la legislación mexicana en materia laboral. El artículo 473 de la Ley Federal del Trabajo dice que “riesgos de trabajos son los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo”, mientras que el 487 indica que “Los trabajadores que sufran un riesgo de trabajo tendrán derecho a: asistencia médica y quirúrgica; rehabilitación; hospitalización, cuando el caso lo requiera; medicamentos y material de curación; los aparatos de prótesis y ortopedia necesarios; e indemnización. La abogada de Thelma Herrera, defensora de futbolistas como Carlos Sánchez, quien sufrió un infarto cerebral mientras entrenaba con el América, expone que “tanto el club como la Federación (Mexicana de Futbol) tienen la obligación de dar todo el apoyo a los futbolistas que sufran algún accidente. “Incluso, si quedan imposibilitados de ejercer su profesión, el equipo le tiene que indemnizar aunque finalice su contrato”. De igual forma, el catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, Javier Espejel Vargas, indica que “se tiene que hacer un dictamen médico para que, en caso de pérdida de facultades o incapacidad permanente, se determinae el monto de la indemnización con base en el salario del futbolista."
