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El cuerpo, corazón y sensualidad de un baile milenario
Escrutinio No. 78
*Ginette Ríos Zehle
La danza oriental, danza del vientre, danza árabe o belly dance (como se le ha denominado en Occidente), ha sido una actividad común entre mujeres a lo largo de los tiempos. La historia de la danza oriental se originó desde hace más de 6 mil años: sus vestigios son figuras humanas en restos de cerámica antigua; templos y estatuillas que dejan ver arcos y espirales dibujados en el torso y las extremidades. Por su parte, la época actual de esta danza tiene una antigüedad de por lo menos 110 años.
La esencia de la danza del vientre se ha conservado a lo largo de la historia y ha penetrado en el interior de una gran diversidad de mujeres. Esta esencia, casi mágica, se ha convertido en un imán para el género femenino de todas las edades, sociedades, continentes y épocas. Es necesario desmembrar las maravillas de esta danza para poder entender qué es lo que la hace tan seductora.
Uno de los motivos por los que esta actividad es valorada entre las mujeres es el bienestar que genera en ellas. La bailarina española Devorah Korek, en su libro El arte de la danza oriental,asegura que “ésta expresa como ninguna otra danza la esencia de ser mujer”, es universalmente femenina.
La danza árabe tiene un poder transformador representado en sus movimientos, los cuales conforman un sistema provechoso para el cuerpo. Esta actividad genera cambios físicos, mentales y emocionales en las mujeres. ¿Cuáles son los beneficios que esta danza aporta a la mujer que la practica?
Las transformaciones positivas que el belly dance proporciona se dividen en cuatro campos: beneficios físicos, relacionados con la diosa de la tierra; beneficios mentales, con la diosa del aire; beneficios emocionales, con la diosa del agua, y beneficios sensuales, relacionados con la diosa del fuego.
Los beneficios físicos que aporta esta danza, internamente, relacionan al aparato cardiovascular y al respiratorio. Dado que ésta es una actividad cardiovascular, ayuda a mantener una buena circulación y aumenta la capacidad pulmonar, lo cual provoca que la sangre irrigue más oxigeno al cuerpo. Además, ayuda a que el aparato digestivo funcione de manera adecuada, y a eliminar los dolores abdominales.
En cuanto a las articulaciones y a la postura, la danza oriental hace más dúctiles a las primeras y más correcta a la segunda; “el diseño del cuerpo humano es una maravilla y se puede autocorregir estupendamente cuando se aplica debidamente la postura indicada”, afirma la bailarina española. Los espacios entre las vértebras se agrandan provocando que el torso se alinee; se corrige la dirección de los pies y, en consecuencia, de las rodillas; las costillas se abren para irradiar energía al bailar, y los hombros encuentran su lugar en una posición relajada y sin tensión.
Muscularmente, la danza aporta tono, fuerza y flexibilidad. Dado que los movimientos principalmente se llevan a cabo en la zona lumbar y abdominal, los músculos fortalecidos aportan mayor equilibrio al cuerpo en general, por ser el abdomen centro estabilizador de aquél. Los músculos del rostro también se ven beneficiados, debido a que se elimina y se previene el estrés; aquéllos adquieren una apariencia relajada.
En cuanto a los beneficios mentales, la danza árabe, al desbloquear las articulaciones, los músculos y los órganos, permite liberar la mente también, eliminando ansiedad, estrés, inquietudes, preocupaciones, temores, complejos e insatisfacciones del cuerpo. Al ejecutar una coreografía, la mente permanece en blanco ayudando a vivir en el presente, lo cual favorece la paz mental y el bienestar psíquico.
Esta actividad también ayuda a precisar la coordinación psicomotriz y a ejercitar la atención, dado que la música utilizada para danzar es polirrítmica. Se acentúa la conciencia y el control corporal, además de ayudar a desarrollar el hemisferio derecho del cerebro al promover la creatividad.
Los beneficios emocionales que provee la danza del vientre dependen de cada mujer y de su capacidad para desprenderse de la carga emocional que cada una tiene. Aun así, la seguridad en una misma, el aumento de la feminidad, la autoaceptación y una mejor autoestima son resultados positivos derivados de la práctica dancística; esta actividad se puede considerar como una terapia.
Por último, los beneficios sensuales de esta danza se relacionan con la ruptura del vínculo que une a las mujeres con los tabúes sociales responsables de la inhibición corporal, evitando que aquéllas expresen su lado más sexual utilizando su cuerpo.
Esta ruptura provoca que las mujeres exploren su sensualidad a través de los sinuosos movimientos de cadera, los cuales permiten que el cuerpo se vuelva más receptivo y sensible al recordar intuitivamente los movimientos que le son naturales. “El paradigma de sensualidad que potencia la danza es el de una sensibilidad profunda que echa raíces en la energía corporal y la feminidad,” afirma Devorah Korek.
Tras descubrir los beneficios de la danza oriental es comprensible por qué tantas mujeres han decidido practicarla a lo largo de la historia. Esta danza no representa una disciplina más dentro de las actividades culturales que se llevan a cabo actualmente, sino una forma de vida que ha permitido y permite armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu, además de enseñarles a las mujeres cómo ser mujeres.
KOREK, Devorah. El arte de la danza oriental. Danza del vientre. Ed. Océano Ámbar, Barcelona: 2007, pp. 302.

