La educación también es musical

05 Julio, 2011
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Luis Josué Lugo Sánchez

Escrutinio No. 69

 

La sociedad  occidental actual, -basada en las ideas del liberalismo democrático-, es el espacio idóneo para la particularidad de las personalidades, es decir, “que cada quien sea como quiere, lea lo que desee y escuche lo que quiera”.

Cierto: constitucionalmente cada persona es libre, siempre y cuando no dañe a terceras personas o altere el orden público. 

Sin embargo, ¿hasta donde es cierta esa libertad? ¿hasta dónde se controla? ¿cuáles son los mecanismos para que esto sucede? Por razones de espacio, ejemplificaré, aludiendo al caso de la música.

Es común escuchar a Lady Gaga, Paulina Rubio, Espinoza Paz o The Beattles hasta por debajo de las piedras. Esto, no está mal, recordemos el argumento principal: “cada quien es libre de escuchar lo que desee”.

El problema llega cuando estos grupos son los únicos referentes. Vale decir que dichas propuestas: “comerciales”, se encierran en temas como el amor y el desamor, sin abordar otros elementos de la vida, como pueden ser luchas sociales o historias comunes.

¿Por qué la gente, en su mayoría los agrega a su repertorio de gustos (con sus respectivas excepciones) y los convierte en sus ídolos -aunque sea efímeramente, dado que éstos son renovables-? Todo es cuestión de elementos como la socialización y la educación.

Desde pequeños se nos imponen gustos, comportamientos y actitudes acordes al sistema socio político imperante. Cada sujeto decide lo que se apropia y desecha, pero cuando los referentes siguen siendo los mismos, se merma la capacidad de decisión que aluda a “algo más, algo diferente.”

El hecho de que Felipe Calderón tenga entre sus artistas predilectas a Shakira y a Lady Gaga, dice mucho sobre su personalidad. ¿Por qué no a Víctor Jara, Daniel Viglietti, Señor Vikini o Caifanes? Lo sé, él es libre de escoger lo que desee. El problema es que sus gustos, sean tan reducidos.

¿A qué me refiero? Es sintomático que un niño de seis años escuche a Lady Gaga si su presidente también lo hace. Suena absurdo, pero si nos adscribimos al concepto de “moral pública” esgrimido por  Fernando Escalante, sabremos que la cultura se transmite de arriba hacia abajo, y obedece a un yo social, que subordina a los yo individuales.

Dicho en términos de Heggel, se trata del “espíritu de la época”, en este caso, constreñido a México. Elaborado de forma arbitrario y con fines políticos: la pasividad social

No pretendo ofender a quien guste de la música comercial. Pero sí señalo la urgencia de ampliar nuestro horizonte y buscar más opciones de los que ofrecen los medios colectivos de comunicación, que huelga mencionarlo, están controlados por un pequeño grupo de empresarios, quienes constantemente repiten la misma canción, como producto de la penosa, pero no por eso, menos real “payola”.

Es bien sabido que 10 grupos radiofónicos controlan el 72% de las estaciones de radio comerciales, y las leyes frenan la emergencia de nuevos actores, debido a los altos costos que esto supone. Esto supone una gran disparidad entre lo que los empresarios ponen en sus medios y lo que la audiencia realmente desea.

Lo sé: hasta aquí no he mencionado respuestas que se dan a dicha cultura hegemónica. Éstas se encuentran en las denominadas contra culturas, sub culturas o movimientos urbanos.

Aquí se elucida la aplicación de los estudios culturales hechos por Castells, quien aduce que a la identidad legitimadora que no cumple con todas las expectativas de una población, existirán identidades en resistencia, que pugnarán por el reconocimiento de sus usos y costumbres.

Tal es el caso de movimientos musicales como el reggae, punk, ska, rock, surf… quienes crean su propia cosmovisión, valores, indumentaria, ideología y música.

Dichos espacios demuestran que no todo es igual, y existen movimientos alternativos a las creaciones que el sistema mundo intenta implantar en las mentes de las audiencias (vale precisar que estos mensajes son decodificados de forma distinta por cada individuo, ya que existen elementos culturales, que los dotan de características peculiares, lo cual niega conceptos como ‘masa’).

Esto nos lleva a plantear la necesidad de que dichas propuesta sean más difundidas; en radio, eventos masivos, televisión y prensa. Es menester de los medios de comunicación atender a una pluralidad de ideas, y encontrar en ellos una amplia oferta, para un amplio público.

Aunque si la respuesta no procede de forma vertical, también puede darse horizontalmente, es decir, desde los propios individuos interesados (como hasta el momento ha sucedido).

Si pensamos en términos más amplios, es necesaria una verdadera educación músical desde infantes, (no sólo la flauta o de repente la guitarra y las notas más básicas).

¿Por qué no pensar en clases GRATUITAS donde adquieran las habilidades necesarias para tocar un instrumento y también, se formen ciudadanos más críticos en la adquisición de productos musicales? 

De esta forma, se procederá a la ya citada libertad, con la competencia musical de individuos con la capacidad de elegir lo que deseen, siempre y cuando, posean más referentes culturales y tengan las capacidades necesarias para ser sujetos más críticos con lo que crean y reciben.

De tal forma que el niño (o nuestro presidente) ya no sólo conozca a Shakira y a Lady Gaga. Quien sabe, quizá después pueda ser un Joe Satriani, Steve Vai, Janis Joplin, Mozart o Saúl Hernández.

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Comentarios

  1. 1

    05 JULIO, 2011

    SAMBODOQUE Dijo:

    Mencionas, entre otros, a the beatles como: "una propuesta comercial... que se encierran en temas como el amor y el desamor, sin abordar otros elementos de la vida"... (me cae que en la vida has escuchado a esos hombres a profundidad) y tus alternativas finales son: joe satriani, steve vai, janis joplin, mozart o saúl hernández...tan quemados como los que mencionas al inicio, especialmente saúl hernández y los caifanes. si el presidente escucha a paquita la del barrio, es, en efecto, muy su pedo. pero si alguien quiere elucidar o delucidar o explicar este asunto, creo que debería ser el primero en dejar de lado sus propios gustos (y prejuicios), y apostar por una verdadera amplitud musical. saludos

  2. 2

    08 JULIO, 2011

    JOSUé Dijo:

    Hola: no critico a quien escucha a los beattles... cada persona posee gustos particulares que deben respetarse (yo mismo admiro parte de sus composiciones, que fueron referentes en géneros como el progresivo, incursionando incluso hasta en el reggae y metal).

    lo que si defiendo es que la educación también debe ser musical, ello, para que le gente tenga más referentes para escuchar distinta música, no sólo la impuesta por medios colectivos de comunicación.

    ciertamente, esta educación puede empezar desde la escuela...

    saber escuchar música, como saber leer, o saber escribir, es fundamental.

    saludos y gracias por la crítica :)

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