Feliz Día Internacional de la Danza en México

27 Mayo, 2011
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Gina Hernández Amelio

Escrutinio No. 68

 

 

 

Claudia empezó a bailar desde los tres años de edad. “Yo creo que en total, me he presentado en público unas 150 veces”. Ha estado en presentaciones de su academia, espectáculos teatrales y ha montado sus propias coreografías para concursos interescolares. Terminó la carrera de bailarina clásica a sus 16 años.

A los 17, obtuvo una beca en el extranjero para tomar clases y mejorar su técnica. Regresó a México y comenzó a prepararse para audicionar en la Compañía Nacional de Danza, confiada en que, con su amplia experiencia ingresaría facilmente.

 

La Compañía Nacional de Danza es una de las instituciones de baile más representativas de todo el país. Sus presentaciones tradicionales son en abril y mayo con El Lago de los Cisnes, y en diciembre con El Cascanueces. Debería tener más repertorio, pero en los últimos años, la variedad de espectáculos, la técnica de los bailarines y las oportunidades de ingresar en el ámbito artístico, han disminuido considerablemente.

 

Cuando Dariush Blayer era el director de la compañía, los bailarines exigían mejores salarios pues las condiciones laborales no eran apropiadas. Las horas de jornada eran largas y el tiempo extra no era considerado en su paga. Pedían que a todos se les diera “su lugar y su valor”.

 

Hace menos de tres años, la ex primera bailarina, Sylvie Reynaud llegó a ocupar el cargo, y la opinión de varios de los maestros y bailarines es que las cosas han empeorado. Los bailarines tienen que mantener la técnica de sus movimientos, por eso es que aún trabajando, siguen asistiendo a clases dentro del recinto. Pero han notado que con la nueva administración la  calidad de éstas ha bajado.

“Existe una desorganización tremenda. Las diferentes técnicas no se pueden dar bien, porque a los maestros no les importa mejorar el desempeño de los bailarines. Lo único que la mayoría hace es ir a cumplir con las horas de trabajo para poder cobrar.” 

 

La tensión y el miedo son factores que muchas veces, impiden que los bailarines puedan dar su máximo esfuerzo tanto para entrenarse como para presentarse, continúa explicando. La falta de compañerismo es una característica en este tipo de profesiones, donde hay escasos lugares en la cima y pocos años para llegar a ella, pues la carrera se termina antes de los 40 años de edad, en las mujeres incluso antes.

 

La hostilidad se da también hacia los muchachos que buscan ingresar, tomando clases con los miembros de la compañía. Algunos entran con ayuda de sus conocidos y otros como aprendices, lo que ayuda a que se empiecen a “foguear” para cuando empiecen a trabajar. Pero la mayoría de las veces, solo les permiten asistir a clases y a ninguna presentación.

 

Las audiciones para la compañía son una vez al año. Se presentan alrededor de 50 muchachas y 20 o 30 varones. Para seleccionarlos, existe un jurado con 20 sinodales integrado por primeros bailarines, maestros, invitados especiales y la misma Reynaud. Se toma una clase en la que se observa la técnica, la precisión de los movimientos, el ritmo y la expresión de cada persona.

 

 “En la audición del año pasado, me dijeron que tenía mucha fuerza y buena técnica. Me dieron muchos ánimos.” Pero al llegar los resultados, no fue contratada. Solamente dieron un contrato ese año, el resto de las muchachas fueron rechazadas.

 

“Recuerdo que ese día había una muchacha que literalmente, se estampó contra la pared mientras estaba haciendo sus fouettés a la derecha, paso indispensable para entrar a la compañía.” Esta muchacha era la hija de la directora y actualmente  trabaja como aprendiz en la compañía, desempeñando papeles en las producciones que deberían corresponder a los bailarines que trabajan por contrato. “¡Cómo no la iban a contratar si su mamá estaba de jurado!”.

 

Claudia,  como el resto de sus compañeros, tuvo que buscar trabajo por otro lado. La única otra compañía en el Distrito Federal es el Taller Coreográfico de la UNAM  de Gloria Contreras. Muchos de los que rechazan en la Nacional trabajan en ella y la opinión de ésta es notablemente más favorable.

 

“El ambiente entre ambas compañías es de una diferencia abismal, antes estaba todo el tiempo tensa y llegaba a mi casa a llorar. Aquí las coreografías son mucho más variadas y los que bailan no están pasados en peso ni edad, como allá”.

 

Claudia espera que la contrate el Taller Coreográfico, pero también busca otras opciones. Afirma que en otros estados del país la paga, de por si baja, no es muy buena. Sus planes son irse al extranjero y entrar a la American Ballet Company.

“Ya he estado en otro país y es muy difícil estar lejos de tu familia y amigos, y conviviendo con gente que no va a ser tu amigo sino tu competencia. Pero pues parece que no hay otra opción. En el país muy poca gente apoya a la danza, el ambiente es muy sucio y la técnica cada día está peor. Afuera hay otras oportunidades.”  

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Comentarios

  1. 1

    07 JUNIO, 2011

    YOLANDA MEDINA

    Me da mucha pena leer esta nota,pero es la realidad de la compañia nacional de danza, hace dos años llegarón autoridades nuevas a tomar el mando de la coordinación nacional de danza y van de mal en peor han eliminado eventos muy importantes,claro que la compañia se ha visto afectada.
    el canal 22 impulso un hermoso proyecto opera prima en movimiento, en pro de ayudar a cuatro jovenes dandoles becas, apoyandolos en sus estudios y la oportunidad de ir a compañias en el extranjero.
    este proyecto me lleno de ilusión en ver que todavía hay gente interesada en la danza y apoya a los grandes talentos que tenemos en el país.

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