La mirada de hoy, el baile del ayer

01 Marzo, 2011
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Diana Alvarado
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Escrutinio No. 63

 

Una forma de expresar y sentir, el reflejo de emociones y experiencias, un lenguaje que va más allá de las palabras y que a lo largo del tiempo se ha presentado en todas las culturas como forma de vida: la danza.

En México, ésta ha sido el medio idóneo para expresar una serie de sentimientos y elementos que conforman la cosmovisión nacional. Desde actividades como la agricultura, la pesca o el comercio, hasta el cortejo amoroso y la vida nocturna de las ciudades.

Muestra de ello se exhibe en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) con la exposición Imagen, danza y movimiento en la que pintores como René Villanueva Sandoval, Diego Rivera, Ezequiel Negrete Lira, Antonio Ruiz “El Corcito”, José Guadalupe Posada, entre otros, reflejan la presencia del baile y la danza en México como elemento representativo e indispensable de la tradición y vida cotidiana.

Desde las danzas que reflejan mitos, tradiciones y religiones hasta bailes populares, de cortejo y diversión, las pinturas, dibujos, grabados, figuras y audio que se presentan en la Sala de Colecciones Especiales del museo permiten al visitante conocer un poco más sobre la diversidad cultural en México, su influencia en la actualidad y la presencia que ha tenido —y tiene— en los diferentes ámbitos y estratos sociales.

Dentro de esta muestra, se presenta “Paisajes móviles”, material audiovisual que recopila fragmentos de películas realizadas entre 1930 y 1960 que se consideran elemento clave del baile en el país como Allá en el rancho grande (1936) y El rey del barrio (1950) y que cobran papel fundamental no sólo como objeto de registro fílmico, sino como recreación de expresiones culturales tratados a lo largo de la exposición.

Uno de los tópicos que destaca es el papel de los intérpretes y bailarines que han dado vida a las piezas musicales. Con obras de Francisco Gutiérrez, Gabriel Fernández Ledesma, María Izquierdo Y Rafael Ponce de León, la función de éstos personajes se retrata y cobra importancia debido a que ellos actúan creando lazos entre la forma artística, la experiencia personal sensible y la de quien escucha y observa.

Además del elemento artístico, pintores como Francisco Goitia, Jorge González Camarena, Jorge Murillo y José Clemente Orozco reflejan la vida popular del México post-revolucionario en el que se incluyen pulquerías, prostitutas, vecindades y otras formas de la vida cotidiana que se mezclan con la denuncia, como en La danza de la justicia (1947) de Alfredo Guati Rojo.

Elegantes salones de baile o prostíbulos con bailarinas de cancán, pueblos alejados o centros urbanos. El lugar no importa mientras exista una melodía que acompañe. Junto a “El corcito”, el visitante puede perderse en alguna callecita de México junto a una pareja que baila al ritmo del organillero.

 

Imagen, danza y movimiento estará hasta el 15 de mayo de 2011 en el Museo Nacional de Arte: Tacuba 8, Centro Histórico. Horario: 10:30 – 17:30 hrs. Informes: 5130 3400

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