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Cine, ética y migración
Escrutinio No. 48

Mientras estas líneas se escriben, en el país se ha desatado un gran revuelo a causa de la Ley SB 1070, expedida en el estado norteamericano de Arizona. Una ley antiinmigrante que brinda a las autoridades de aquél estado facultades para detener a cualquier persona que presente la mínima sospecha de ser un inmigrante indocumentado, con lo cual se corre el riesgo de abrir las puertas a la discriminación racial y exaltar aspectos como la xenofobia.
Es imposible permanecer indiferentes ante situaciones como esta, y el expresar nuestro repudio y rechazo es lo menos que se puede hacer ante una nefasta ley que contiene disposiciones que discriminan en términos raciales, y vulneran claramente los derechos humanos no solo de los inmigrantes de aquella nación, sino de la propia población hispano americana que reside en el estado de Arizona, y que con esta ley verá amenazado el cumplimiento de sus propias garantías individuales.
Este tipo de acciones son ya cada vez más comunes y señalan una enorme contradicción dentro de un mundo globalizado que requiere cada vez más de una integración comercial, económica, política y cultural en muchos sentidos. Todavía parece no entenderse que del mismo modo en que se fortalece el imperio de la ley y la democracia en condiciones de globalización económica y social, también debe fortalecerse la gestión de las migraciones y del mercado de trabajo en términos de la movilidad de los flujos de mano de obra.
Así, ante este tipo de prácticas, en todo el mundo se han realizado acciones que de uno u otro modo pretenden resaltar y hacer visible un fenómeno tan importante y cada vez más común como lo es el de la migración. En lo que concierne al cine, por ejemplo, alrededor del mundo se han instituido recientemente festivales de cine que se especializan en este tema, e incluso algunos de los festivales más importantes han abierto una sección dedicada a exhibir filmes sobre este fenómeno.
Por su parte, en México existe cierto furor por crear imágenes sobre el fenómeno de la migración y sus protagonistas, pues con cierta frecuencia podemos observar en las pantallas algún filme que aborde el tema desde alguna perspectiva, enfoque o género, ya sea desde el más azotado tremendismo (7 soles), hasta el drama mezclado con tintes humorísticos en aras de retratar el lado humano del inmigrante (Norteado).
Sin embargo, desde una opinión personal, algo ha sucedido con este tipo de producciones que, a pesar de recurrir de manera constante al tema de la migración, no han logrado instaurar un discurso que reivindique en todos los sentidos este tipo de fenómenos. No importa cuántas veces un director de cine o su película mencione la palabra denuncia; o cuanto se crea que un filme que aborde este tema vaya a cambiar la percepción de las cosas, lo cierto es que aún no se construye un debate-discurso constructivo que provoque, al menos inicialmente, un cambio dentro del inconsciente colectivo de la sociedad con respecto a este tema.
Las razones pueden ser muchas, sin embargo, las hipótesis más acertadas apuntan hacia la manera en cómo se observa, desde las lentes cinematográficas, la migración en general y al migrante en particular. La gran mayoría de las películas sobre el tema derivan en un ejercicio cinematográfico que explota el drama de las situaciones, con el afán de manipular los sentimientos del espectador y así generar cierta empatía hacia el producto observado.
No son pocas las películas que en su discurso crean apologías sobre los modos en que el poder es reinterpretado como modo de represión y control político, económico y cultural. No son pocas las que, de manera maniquea, nos presentan la visión de los desposeídos frente a la dominación de los de arriba, los que tienen el poder y el dinero suficiente como para tratarnos de manera indigna y sobajarnos a meros productos de explotación.
Son muchas las producciones lacrimógenas, (La misma luna), tremendistas (Babel), trágicas (7 soles), y sórdidas (Los bastardos) que abundan en clichés y caen en lugares comunes tras su intento de mostrarnos la “miserable realidad que viven los inmigrantes”.
Y no es que niegue la realidad que seguramente sufren la mayoría de las personas que apuestan por dejar sus lugares de origen en aras de obtener mejores condiciones de vida. Pero, ¿en serio no hay otra cosa que mostrarnos más que el eterno sufrimiento de los inmigrantes? ¿No hay otra cosa que hacer más que victimizarlos y pedir piedad por ellos? Insisto, no niego su realidad y su desafortunado devenir como migrantes. Mi crítica no es hacia ellos, sino a la escasa imaginación que el cine sobre el tema ha mostrado o, en todo caso, a su apuesta por generar empatía a través de un descarado amarillismo, olvidando que la migración es algo más que muerte, narcotráfico, explotación, lágrimas y sufrimiento.
Desde un personal punto de vista, el cine nacional sobre migración debiera abandonar este camino. Las formas maniqueas deben de ser superadas por una visión global que explore en todos sus términos un fenómeno tan complejo como lo es el de la migración. Los modos de observar y retratar al migrante ya no pueden seguir transitando por el amarillismo, la exageración y el tremendismo puro que ahonde en lugares comunes y sobresature un perfil que, irremediablemente, derivará en la indiferencia pura del espectador.
El cine de migrantes, si realmente busca trascender, debe ser un cine que sirva de pretexto para unir a las personas tanto de un lado como del otro lado de las fronteras, sobre todo en un mundo que se empeña en polarizarse endureciendo sus políticas migratorias. No quiero pecar de purista, pero desde mi punto de vista, el cine sobre migración debe ser un cine que busque nuevos modos de abordar la temática, pero sin olvidar que antes que un ejercicio estético, el cine es un ejercicio ético.

17 MAYO, 2010
URIEL SANCHEZMe gustó tu comentario, coincido en gran parte con tu punto de vista y quisiera agregar del mío propio: que parece que el tema, al ser muy sensible para nosotros los mexicanos se está volviendo más comercial, que un foro para evidenciar los abusos de que son victimas los migrantes y que alguna "autoridad" o la misma sociedad tome cartas en el asunto y se busque (y se logre) una solución real al problema.
10 MAYO, 2010
SERGIO TOLEDOMe gustó mucho el artículo. uno siempre ve este tipo de peliculas de manera acrítica, pero el autor (joel) tiene razón. creo que la gran mayoría de las películas de este tipo han caido en mucho clichés. me parece buen texto, aunque tal vez si debieran agregar la propuesta de quien escribe.
11 MAYO, 2010
CLAUDIAFelicidades, me encantó el artículo, además muy a doc con la realidad. pero en verdad crees que una película puede "unir a las personas tanto de un lado como del otro lado de las fronteras"?
11 MAYO, 2010
FERNANDOMuy buen articulo,esperemos que falte mucho tiempo para que a esto no se haga mas grande y despues todo el mundo este dividido por color de piel,ojos,estatura etc.
12 MAYO, 2010
MARIOAcaso el cine mexicano/tv no es lacrimogeno en general;el explotar los sentimientos,la miseria,la devocion,las diferentes "clases sociales" la religion entre otros, provoca que se vea al protagonista como pobre y miserable, pero feliz, con un sueño, con la fe implantada y solida y con una luz al final del tunel...acaso ¿esto es bueno?, ¿es suficiente?, ¿no es una vision mediocre?; creo que la tematica del cine es mas que trillada, todos los sabemos, un secreto a voces y una indignación perpetua, pero acaso hemos visto hacia atras y vemos nuestra frontera sur, tomamos en cuenta que hay mas muertes por violencia a migrantes que llegan a mexico que los que hay en la norte por inclemencias del tiempo, o ellos no son seres humanos o no cuentan porque no son mexicanos.....en fin, creo que el verdadero cine de migración valdra la pena cuando se vuelva un cine de denuncia, un cine de investigación acerca de las causas que provocan la migración,una demostración con hechos de porque la gente ya no quiere estar en este pais en lugar de centrar, subrayar,enaltecer y lucrar con el dolor del migrante. felicidades por el articulo
08 MAYO, 2010
JAIME HERNáNDEZExcelente artículo joel, sólo que me gustaría que trataras más sobre las otras formas que "desde tu punto de vista" debería abordarse la migración desde el cine. existe algún ejemplo, o cuál sería la propuesta.