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Huelga de Río Blanco
Escrutinio No. 38
[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/0wak5p4.jpg[/img][/center] La situación para el obrero mexicano durante el gobierno de Díaz no era la ideal, pues no existían leyes que los protegieran contra los abusos de los patrones, era muy difícil para un solo obrero pedir mejores condiciones, pues se arriesgaba a un despido injusto, en cuyo caso el patrón no perdía nada, pues siempre había alguien dispuesto a cubrir una plaza dentro de la fábrica en las condiciones que fueran. Este fue el modus operandi que se presentó en la cadena de fábricas textiles que comprendía varios ingenios en el centro del país. John Kenneth Turner en su obra “México Bárbaro” relata su experiencia en la fábrica de Río Blanca ubicada “entre el Puerto de Veracruz y la Meseta de los Moctezuma”, pues quedó impactado al ver las condiciones infrahumanas en las que se trabajaban, no solo porque eran prácticamente obligados a trabajar jornadas de trece horas diarias, sino por el ruido de las máquinas y el hedor que producían algunos químicos; incluso relata que había trabajadores que sólo vivían unos doce meses, pues los tóxicos que expedían los químicos en la sala de tintes resultaban sumamente nocivos; pero siempre había algún suicida que estaba dispuesto a, literalmente, ganarse la vida por un año. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/yqpusi7.jpg[/img][/center] Los grandes problemas que tenían los trabajadores de esta textilera eran viejos conocidos de los trabajadores en todo el país: bajos salarios (que era aún más bajo para mujeres y niños), condiciones de vida ínfimas, habitaciones que servían de hogares insalubres, falta de protección contra accidentes de trabajo y, por si fuera poco, la paga de sus bajos salarios en vales que solo podían ser intercambiados en las tiendas de raya. La diferencia fue que los trabajadores, tanto de Río Blanco como de otras fábricas de la misma compañía, se agruparon en una asociación tipo sindicalista a la que llamaron Círculo de Obreros, la cual se reunía periódicamente en las casas-habitación que se les proporcionaba como parte de su salario. Pero cuando los empresarios se enteraron de estas sesiones, prohibieron a sus empleados recibir visitas en sus casas, así fuera su parentela. Sin duda los ánimos de los trabajadores eran un volcán que pronto explotaría en huelga, sin embargo, sus compañeros poblanos se fueron a huelga antes que ellos, y como gesto solidario, los veracruzanos continuaron sus labores para designar parte de su salario a la causa de aquella textilera, pues parte de la campaña para desmoralizar al trabajador en huelga era dejarlo hasta que ya no soportara el hambre. Cuando las autoridades de Río Blanco se enteraron de este mecanismo, decidieron cerrar la fábrica, para cortar las vías de apoyo y para frenar los ánimos de huelga. Los trabajadores se vieron obligados a comer frutos de los árboles silvestres de la zona, luego raíces y hierbas cuando se les terminaron las primeras. La solución fue pedir un fallo al presidente Porfirio Díaz, en el que los trabajadores vieron una opinión objetiva. El Presidente falló a favor de la empresa, pues iban sus intereses mezclados al tener parte de las acciones de dicho establecimiento. Ni una, ni otra facción ganó nada, el acuerdo fue que los trabajadores regresaran a sus puestos sin castigos y sin obtener un solo beneficio de los que demandaban. El día en que regresaban a laborar, los obreros exigieron un anticipo de productos básicos de la tienda de raya para satisfacer las necesidades de una semana y para ganar algo de las energías que habían perdido durante el paro de labores, hasta que se les entregara su paga semanal; lo que les fue negado. Entonces, una mujer llamada Margarita Martínez incitó a sus compañeros a tomar las provisiones por la fuerza, así se hizo. Después fue quemada la tienda de raya y posteriormente la fábrica. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/h75pg63.jpg[/img][/center] Aquel día 7 de enero de 1907 los trabajadores llegaron a la fábrica con ánimos de acatar lo que habían prometido, es decir, hacer lo que el presidente Díaz dictaminara. Nunca fue su intención el quemar la fábrica, sin embargo la situación llevó sus ánimos a actuar de dicha manera; lo que tampoco habían pensado es que el gobierno y las autoridades de la fábrica, sí esperaban que se violentaran, por lo que aparecieron prácticamente de la nada un grupo de soldados regulares y otros tantos de los llamados rurales, dirigidos por el mismo Rosalío Martínez, que tenía el humilde puesto de subsecretario de Guerra quienes dispararon a quemarropa a los insurrectos, después continuaron la balacera ya sin miramientos, cayeron niños, mujeres, trabajadores y no trabajadores. Los obreros que sobrevivieron a la represión fueron enviados al Ejército en Quintana Roo, el vicepresidente y el secretario del Circulo de Obreros fueron ahorcados, Margarita Martínez fue confinada a la prisión de San Juan de Ulúa, incluso hubo periodistas asesinados, encarcelados y torturados. El gobierno intentó que la matanza quedara impune y en secreto, pero una masacre de estas proporciones es muy difícil de ocultarse, así que lo ocurrido se corrió de boca en boca, aunque los periódicos no dijeran una sola palabra y nunca se supo cuántos fueron los asesinados, pero se habla de que fueron hasta 800. El único beneficio que obtuvieron los trabajadores fue que se clausurara la tienda de raya y que se abrieran otras tiendas donde el trabajador tuviera la oportunidad de decidir en dónde gastar su salario. Este movimiento, junto con el de Cananea, es un polvorín, indicio de la explosión de la Revolución Mexicana. Por esto no debemos de encasillarnos en las fechas oficiales que marcan la conmemoración, ni en los nombres de los protagonistas, que no son menos importantes. Más bien, debemos observar desde los pequeños movimientos obreros, campesinos, estudiantiles, sindicales, o de cualquier otra índole social, así como las pequeñas represiones, los pequeños abusos de poder, los pequeños intentos de control social, que afectan desde el obrero hasta el intelectual y reflexionemos sobre las causas que estos pequeños sucesos traen a la vida de un país.
