Fronteras del teatro, fronteras de la identidad

25 Noviembre, 2009
Más articulos
user_pic
Colaboración Especial
  • contacto

Escrutinio No. 38

Javier Márquez [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/cunruo3.jpg[/img][/center] El teatro Julio Castillo, ubicado en el Centro Cultural del Bosque en la ciudad de México, ha sido escenario de grandes puestas y apuestas del teatro mexicano tales como el mítico montaje, que hiciera el gran director que da nombre al recinto, de la obra “De la calle” de Jesús González Dávila o como “Superhéroes de la aldea global” de Luis Mario Moncada que llevara a escena Martín Acosta cuando la Compañía Nacional de Teatro aún tuviera como sede dicho recinto. En esta ocasión toca el turno de enfrentarse a ese escenario monstruoso a “Fronteras”, obra escrita por Edgar Chías basada en “Saganash” del quebequense Jean-François Caron. Chías llega ya consagrado como un dramaturgo de relevancia para el teatro nacional y que ha acuñado a las piezas capitales de la dramaturgia contemporánea títulos como “El cielo en la piel” y “De insomnio y media noche”, entre otras y que además ha sido representado en distintas partes del mundo tales como Grecia, Argentina, Londres y Madrid. A cargo de la dirección se encuentra otro ya reconocido director nacido en Francia: David Psalmon, quien llevara a los escenarios “Emigrados” de Slawomir Mrozek y “La excepción y la regla” de Bertolt Brecht. Cabe señalar que “Fronteras” fue estrenada en el marco del reciente Festival Internacional Cervantino. La obra se centra en la vida de dos hermanos que poco tienen que ver el uno con el otro incluso en el color de piel, ya que en el escenario se ponen en juego temas como la identidad y la conservación del planeta: mientras uno de los hermanos busca llevar el “progreso” a las diferentes zonas apartadas de la capital, el otro busca conservar las raíces y el equilibrio ecológico. La decisión de asistir o no queda siempre a merced del espectador. Tal vez al público le inviten más las palabras de Edgar Chías en entrevista para Escrutinio: ¿De dónde surge “Fronteras”? “Fronteras” es un proyecto que llega a mí. David Psalmon me invitó a participar con él y su compañía Teatro sin Paredes en una producción cobijada por el FIC y la CNT del INBA. La proposición inicial fue la de partir de un texto previo: “Saganash” del quebequense Jean-François Caron. En primera instancia entregué una versión libre, es decir, propia, con cierta distancia de Saganash. Luego, a partir de las necesidades expresivas de David y de la compañía de actores, fui ampliando partes del texto, modificando la estructura narrativa, desarrollando los espacios discursivos, en fin, me puse al servicio de la compañía y la puesta en escena. Confié en que desde el trabajo de ensayos y el escenario ellos tenían claridad de lo que era y debía ser la obra, así es que sin mentir, puedo afirmar que atendí las peticiones específicas del proceso antes que imponer mi mirada o mi voz, o lanzarlas incluso como detonador. De modo que después de entregado mi texto, éste fue tomado como partitura sujeta a variantes, de modo que el resultado es incluso aquello que los actores y el director ajustaron.Director y actores fueron los autores supremos del acontecimiento, Caron y yo hemos colaborado como lectores y sujetos de lectura, como entidades pretextuales, como proponedores –permítaseme la expresión-. Tu dramaturgia se ha caracterizado por ser experimental y propositiva. ¿Qué es lo específico que experimentas en “Fronteras”? No sé qué pensar de esto que dices. Nunca me he planteado lo experimental o lo propositivo como valores hacia los que se deba mirar, o como ejes rectores de la escritura o del teatro. Antes, he tratado de plantearme problemas específicos de la teatralidad y de la condición del actor, problemas sobre la pertinencia de dialogar con la realidad y del lugar desde el cual es posible y efectivo dicho diálogo. Curiosamente esta obra es más ortodoxa.Me interesó el eje temático que existe en la obra de Caron, mismo por el que comparto un interés profundo con Psalmon: el mestizaje y los problemas identitarios, los reflejos de lo social y lo político en lo estético. Desde ahí enganché con el proyecto. Además, a David le interesó trabajar con lenguajes audiovisuales. Así es que también propuse desde la textualidad algunas exploraciones y la posibilidad de incluir recursos tecnológicos en la producción de lenguaje, evitando en lo posible hacerlos aparecer como parte del soporte, es decir, como escenografía o elemento compositivo-contenedor. Las soluciones de dichas propuestas estuvieron en las ingeniosas manos de Psalmon y Alain Kerriau. ¿Qué diferencias encuentras entre el texto de Jean-François Caron y el tuyo? Muchas. El encuadre, por decirlo así, y el contexto. Caron habla desde la era del fax,a nosotros nos toca el auge cibernético. Esta es una obra en la que los enlaces sutiles y la velocidad en la comunicación debería ser uno de los asuntos capitales. Las distancias reales se vuelven virtuales, la información vuela y volamos con ella. Así es que encuadramos Fronteras en una era distinta y descubrimos que la distancia es mucha. Descubrimos cómo lo tecnológico se inserta en el trato corriente y lo transforma. Obvio, el contexto. Los asuntos conflictivos están adecuados a lo que somos, a nuestros referentes, porque el asunto colonial francófono que se vive en Canadá puede ser análogo, pero es profundamente distinto al colonialismo hispano, el mestizaje es distinto. En ambos casos vemos el exterminio del habitante original, pero mediante procedimientos distintos. ¿Cuál fue el proceso de puesta en escena? ¿Hubo retroalimentación entre el texto y la escena? Parcial. Yo entregué mi propuesta textual. Luego fui agregando, como te decía, pasajes que el director y los actores consideraban pertinentes. Digamos que ellos impulsaron otras líneas de desarrollo textual y después terminaron de reescribir en escena, con sus palabras y desde su percepción de lo que era y debía ser el montaje. No sucedió al revés. Yo no tuve tiempo de comentar o participar en el proceso escénico. A mí ya me tocó ver la obra a nivel de resultado. Normalmente así es, si no eres tú mismo director de tus textos. ¿Cuál es tu opinión sobre el teatro mexicano contemporáneo? Es una pregunta que merece una respuesta muy amplia. Brevemente te digo, con un optimismo enfermizo e injustificado, que el mejor teatro mexicano está a la altura de las indagaciones que se hacen en el mundo entero. Tal vez este que llamo el mejor teatro pueda contarse con los dedos de una mano –y exista como fruta de temporal y no como procesos artísticos continuados-, pero existe. Tenemos grandes directores, autores, actores y diseñadores que transitan por nuestros escenarios con la misma solvencia que en los exhibidores internacionales. Creo que estamos redescubriendo con quién es que el teatro debe dialogar, y eso me resulta prometedor, inspirador, desafiante. "Fronteras" Autor: Edgar Chías a partir de "Saganash" del quebequense Jean-François Caron. Dirección: David Psalmon. Reparto: Gerardo Taracena, Alejandro Morales, Aída López, María Goycoolea, Hernán Mendoza y Sergio Ramos Ruiz. Presentándose en el Teatro Julio Castillo hasta el 6 de diciembre. Horarios: jueves y viernes 20 hrs., sábado 19 hrs., domingo 18 hrs. Localidades: $150 (50% de descuento a profesores, estudiantes e INAPAM, Jueves al teatro $30) Duración aproximada: 180 min.

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.