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Vincere
Escrutinio No. 34
[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/j6fqcf2.jpg[/img] Vincere. Dir. Marco Bellocchio. Italia, 2009.[/center] [b]Somos santos y demonios. Somos invencibles. Somos fieles y traidores, Somos imposibles. -Otra vez Nacho Canut.[/b] En la historia siempre hay por lo menos dos puntos de vista: el de los ganadores y lo que León Portilla llamaría la visión de los vencidos. Peter Watkins nos enseñó que, además de eso, cada persona es creadora, partícipe y editora de su propio guión, pues como decía mi sabia abuela: cada quién cuenta como le va en la feria. Así, Marco Bellocchio toma un periodo de su historia y presenta dos perspectivas en forma de tragedia y comedia que entrelazadas no hacen una tragicomedia sino una fuerte crítica al totalitarismo, una cruda historia de amor y devoción. Es 1909, en la ciudad de Trento, Italia, Benito Musolinni es un joven periodista que, como todos, busca hacer un cambio a través de su crítica política. Su objetivo final no es la rebelión sino la reflexión y sus ideales se van forjando. Allí conoce a Ida Dalser, aquella mujer con quien compartía además de los ideales, la cama. Ida, Madre del primer hijo de Musolinni, es desconocida por el Duce una vez que este toma las riendas de la Italia del periodo entre guerras a pesar de hacerse casado con ella en 1914. Bellocchio toma la historia de Ida Dalser para mostrarnos al hombre detrás del dictador, al héroe detrás del tirano y viceversa. La mano que guiaba la Italia de los años 30 hacía un futuro mejor era la misma que escondía un pasado no vergonzoso pero sí anti partidario. Mientras tanto, la mujer luchaba no por permanecer en la historia sino por su derecho de madre, esposa o concubina. Dalser fue abducida de su vida cotidiana y encerrada en un manicomio mientras que su hijo Benito, el primogénito del Duce, fue obligado a desconocer a sus padres. Vincere (ganar) no es sólo la historia de la lucha de clases, también es el sueño de una madre de poder abrazar a su hijo, de poder ejercer su derecho ya ni siquiera de esposa del presidente sino de mujer. Dalser encuentra su libertad como todos los héroes del siglo de las luces y el refugio en aquella tenue esperanza que poco a poco se disipa al final del paisaje en el horizonte, la esperanza de algún día poder salir. Narrada desde sus días en el Manicomio Ida vive con la locura impuesta por su propio marido quien la despoja no sólo de su vida o su familia sino también de una identidad y un lugar en la historia. La película no es sólo el retrato de un conflicto armado, sino de una serie de conflictos pasionales y emocionales que, a pesar de que se viven dentro de los personajes principales, usan a Italia como campo de batalla. Es la lucha por diseñar un futuro a costas de destruir el pasado. Pero también es la lucha por la libertad de una mujer que fue privada de ella para liberar al pueblo y a quien le cambiaron la etiqueta de mártir por la etiqueta de embustera.

