La situación de la tierra en el México pre-revolucionario

24 Septiembre, 2009
Más articulos
user_pic
Felipe Flores
  • contacto

Escrutinio No. 34

[b]Isabel Díaz[/b] [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/4hf9bjy.jpg[/img][/center] Antes de que los liberales establecieran un gobierno legal, sus simpatizantes ya habían aprobado un proyecto de nación que sería el que prevalecería durante mucho tiempo y que, aún ahora, podemos ver los fósiles de este plan, cubiertos por el polvo que deja el paso del tiempo. Dicho proyecto consistía en la desamortización de corporaciones civiles y religiosas; un poco más destinado a estas últimas, pues el clero era poseedor de tres cuartas partes de la riqueza del país. El pensamiento liberal va hacia la protección del individuo, dejando a un lado a los grupos, de manera que el individuo tiene el derecho y la responsabilidad de ver por sí mismo, este tipo de ideologías fueron extraídas de la Ilustración. Mientras que la corriente conservadora, también con bases económicas capitalistas, es más elitista y selectiva, los liberales no vieron la raza de nadie; el reconocimiento de la igualdad original de los hombres será el supuesto gran triunfo liberal. Se dio un plazo de tres meses a partir de la publicación de la ley de desamortización, que acaeció en el año de 1856, para que las corporaciones se denunciaran a sí mismas ante el gobierno para que sus agrupaciones fueran disueltas y sus bienes sometidos a la propiedad privada. Es decir que el plan no era despojarlos de los bienes que se poseían, sino privatizarlos, que tuvieran un solo o dueño, de esa manera los bienes entran en circulación. En caso de que una corporación no se autodenunciara esta se fragmentaba y se vendía en almoneda (subasta). [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/ka6f5es.jpg[/img][/center] Desde el periodo de Ignacio Comonfort (1855-1857) comenzaron a aplicarse dichas leyes. Como era de esperarse, las corporaciones no corrieron a denunciarse, pero sí empezaron a organizar un levantamiento dirigido por el Obispo de Puebla Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, lo que le costó el destierro; sin embargo, esta lucha sirvió para que el presidente Comonfort perdiera interés sobre la desamortización y se dedicara a la aplicación de la nacionalización de los bienes de la Iglesia. De esta manera pasaron varios años hasta que, durante su segundo periodo, Porfirio Díaz retomó la ley de desamortización para aplicarla. Una vez que los gobiernos liberales habían exprimido los bienes que alguna vez pertenecieron a la Iglesia, había que buscar una nueva fuente de ingresos, y qué mejor que una ley olvidada. El campo mexicano estaba organizado en corporaciones civiles, a manera de gremios y de pueblos comuneros, estos últimos tenían una antigüedad prehispánica, pues eran pueblos tributarios que al quedar sin un pueblo indígena a quién entregar el impuesto, lo dieron a un gobierno español que se aprovechó de este sistema para obtener tributos y que, de hecho, lo legalizó dando títulos de propiedad agraria a estos pueblos. Esto no significa que los pueblos comuneros no produjeran una vasta cantidad de productos, el problema era que no enriquecían a una minoría según el proyecto de modernización del gobierno liberal. Los capitalistas fueron denunciando como baldías las tierras que no tenían un dueño legal, sin importar los papeles que los pueblos presentaran, argumentando que eran inválidos desde la Independencia, además de que los pueblos no tenían los medios para comprar sus propias tierras. Además de este medio de denuncia existieron compañías deslindadoras, que tenían que reportarle al estado la existencia de tierras baldías, para que llegaran extranjeros a colonizar y cultivar. La riqueza no consistía en la posesión de una gran extensión de tierra como sinónimo de una gran producción, sino en tener grandes extensiones de tierra por la satisfacción de tenerla, así, grandes zonas quedaron sin ser cultivadas por sus dueños, debido a que con la producción que le daban sus demás adquisiciones bastaba para hacerlo rico. De manera que los antiguos pueblos comuneros fueron reorganizados, los que tenían mayor suerte eran encasillados como peones permanentes en alguna de las haciendas, mientras que los menos afortunados quedaban como eventuales, la situación del campesino dependerá de la zona del territorio mexicano de la que se esté hablando. En otras localidades no fueron empleados los miembros de los pueblos despojados, sino que se trajeron campesinos europeos, para satisfacer la necesidad del gobierno de mejorar la raza. La hacienda pasa a posicionarse como el núcleo central de la economía agrícola, el pequeño propietario, el ranchero, etc., quedan en segundo plano e incluso absorbidos por las haciendas. Solo el 2% de la tierra quedó en manos de campesinos, todos los demás trabajaban para la hacienda, casi todos como peones eventuales, los fijos eran los menos. Otra opción para trabajar la tierra era alquilarla. Se podía alquilar a medias, es decir, que al final de la cosecha la mitad del producto era para el campesino y la otra para el hacendado, pero si el campesino poseía arado e instrumentos, se podría alquilar a un tercio, la mayor parte para el campesino. Aunque cuando el hacendado ponía los instrumentos y el ganado para el cultivo, al final de la temporada siempre reclamaba el valor de los instrumentos dañados y de las cabezas perdidas. Dentro de la hacienda, había quien recibía una primera instrucción, también se iba a misa el domingo en la capilla privada. El sueldo que se recibía como peón acasillado era muy escaso, pues se le estaba dando casa, comida, y algunas veces ropa. La situación en el norte era diferente, pues los hacendados habían obtenido sus propiedades luchando contra los apaches, o indios del norte, guerra que terminó en la década de los ochenta del siglo XIX, ya en la época porfiriana. Cuando termina esta lucha, los victoriosos se apropiaron de las tierras y redujeron a peones a muchos de los que lucharon con los hacendados para terminar con los apaches. El discurso de estos perjudicados es distinto y más reciente, a comparación con los afectados por la ley de desamortización. Muchos de los revolucionarios del norte fueron hijos de aquellos que lucharon contra los apaches y se quedaron esperando la repartición de las tierras ganadas. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/inu2q0b.bmp[/img][/center] Dada la situación eran de esperarse los levantamientos, que de hecho hubo antes del estallido de la guerra que conocemos como la Revolución de 1910; hubo rebeliones en Chiapas y en Querétaro, pero sin éxito alguno. Sólo hubo dos rebeliones que duraron hasta el siglo XX. Una fue la guerra yaqui a las orillas del río Yaqui en Sonora, que eran agricultores de tierras muy fértiles, pero la expansión de la colonización empezó a empujarlos. Los yaquis s negaron a ser peones en su propia tierra, aunque hubo los que accedieron, estos eran tan buenos trabajadores que los dueños los protegieron sobremanera, a pesar de saber que simpatizaban con los rebeldes. Esta revuelta terminó en una gran matanza y una orden de extradición y venta a las haciendas henequeneras de Yucatán. Fue hasta los años de 1934 y 1935 que Lázaro Cárdenas prestó un ferrocarril para repatriar a los yaquis. En la parte oriental de la península de Yucatán hubo otro foco de rebelión, ahí se organizó la resistencia maya contra la colonización desde siempre. Finalmente se les pudo someter cuando el Presidente Porfirio Díaz mandó abrir una línea ferroviaria hasta Chetumal de manera que el ejército pudo entrar a esta zona. A partir de la ley de desamortización, podemos abrir un panorama de los problemas que esta gestionó y que desembocaron en la Revolución Mexicana. Desde este momento vemos que los descontentos y, posteriormente la lucha agraria, serán de diferente índole, dependiendo de la zona y las condiciones de los trabajadores.

rss

Comentarios

  1. 1

    11 OCTUBRE, 2009

    DANNY HERNáNDEZ


    aló buenas tardes, quiero felicitarlos por su publicacion, me gustó bastante, muy completa e interesante! saludos desde chihuahua chihuahua.

  2. 2

    12 OCTUBRE, 2009

    RODRIGO

    Me gustaria que escribieras no tan global, sino, que te esplayaras más en un una epoca. está muy bueno tu trabajo, felicidades.

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.