Antecedentes generales de la Revolución Mexicana

08 Septiembre, 2009
Más articulos
user_pic
Felipe Flores
  • contacto
[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/s1lz5m1.jpg[/img][/center] [b]Isabel Díaz[/b] El triunfo liberal después de la Reforma no significó para México la llegada de la tan ansiada paz, esta llegaría, paradójicamente de las manos de un militar, sin una gran formación educativa, sin gran presencia o elegancia, aunque sí con un nombre ya famoso por sus victorias. Díaz llegó al poder después de la lucha contra los liberales que surgieron con Benito Juárez, sobre todo al derrocar a Lerdo de Tejada. Su primer periodo (1877 a 1880) no brilló mucho, aún era un indio militar, fuerte, grueso de carácter y cuerpo de guerrero. Fue hasta su segundo periodo presidencial (1884-1911) cuando llegó reformado, mucho más refinado, aunque brusco para hablar en público. Esa la figura que Díaz comenzó a cambiar. No fue sólo la imagen del presidente la que cambió, también lo hizo el país, este cambio quedó al descubierto muy pronto, sobre todo porque se logró una paz que desde antes del estallido de Independencia no se veía en México y la población lo agradeció con su cariño. Otra de las reformas que Díaz hizo para transformar el país fue en cuestión económica; la principal fuente de ingresos de México era la agricultura, pero con una producción para consumo interno. Los productos más importantes fueron el maíz, el frijol, el chile, el tabaco, el café, el chicle y por supuesto el henequén. También se invirtió en las comunicaciones, aunque este desarrollo se financió con capital extranjero: kilómetros y kilómetros de vías férreas, de líneas telegráficas, se pusieron casas de correo, etc. todo para que el país estuviera comunicado y tuviera no sólo un recurso más para crecer económicamente, sino también para cambiar la imagen del país ante el mundo. La visión que los extranjeros tenían de México fue muy importante para Porfirio Díaz, tanto que realmente se esforzó para “mejorar la raza”. Su delirio era traer gente de fuera para colonizar las tierras baldías y para introducir sangre nueva a este país, sin embargo, al principio, no fueron muchos los que llegaron, sobre todo porque era una época en que el clima en México era desfavorable, pues hubo sequías, en otros lados inundaciones y hasta temblores que alejaron a los extranjeros, menos a los que eran mal vistos en sus países de origen y que aquí se les dio alojo con gusto. Fue cuando terminaron los” siete años de vacas flacas” que más extranjeros decidieron acudir a instalarse a México y poner sus industrias, suceso que generó descontento años después. La educación también recibió reformas, se le dio fomento para crear un pueblo mejor, se inauguraron nuevas primarias y algunas secundarias. Aun así el índice de analfabetismo era muy grande en el país y no muchos tuvieron acceso a la educación debido a que no hablaban el español. En cuanto a las escuelas religiosas se les dio luz verde, siempre y cuando fueran privadas; con esto se ve que las leyes de Reforma fueron un poco olvidadas para este periodo conocido como porfirista, seguramente por seguir su estrategia política, que era la de tener a todos contentos. Fue también por esto último que Díaz incluyó a gente de todos los bandos, desde los liberales más acérrimos, hasta los conservadores más mochos y, a decir verdad, supo manejar muy bien este recurso, fue por eso que su mandato no tuvo demasiadas quejas, al menos no durante el siglo XIX. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/m8u852c.bmp[/img][/center] Con todas estas reformas y desarrollo económico, las clases medias subieron con efervescencia, con muchas más oportunidades de crecimiento económico. Las clases altas se enriquecieron brutalmente, había hacendados que tenían miles y miles de hectáreas en sus propiedades, aunque muchas de ellas no estaban completamente trabajadas, pues el hacendado era conformista. También el dueño de fábricas se enriqueció con el trabajo de sus hombres; la industria que más importancia fue la textil, que junto con la agricultura daban su riqueza al país. La ganadería para entonces no era de gran importancia. Las relaciones exteriores también fueron hacia arriba. Fue muy inteligente abrir los horizontes de las relaciones de México con otros países hacia Europa y no quedarse solamente en Estados Unidos, de hecho México prefirió la ayuda de Francia y en menor medida de Inglaterra. Incluso la cultura francesa llegó a México, sobre todo en el arte y en la moda de las clases altas, tanto en el vestido, como en las costumbres y las diversiones. Ya desfilando hacia 1900, Porfirio Díaz decidió cambiar un poco su gabinete, dándole entrada a un grupo de jóvenes que eran conocidos con el nombre de científicos, que traían las ideas positivistas muy a la vanguardia. Entre ellos varios intelectuales, como Gabino Barreda, destacaron por su forma de pensar. Pero no todo era miel sobre hojuelas, no hemos hablado aquí de la condición del trabajador de la tercera clase, es decir, no hemos hablado de la mayoría de la población mexicana durante el periodo de Díaz (y aun en el actual periodo). El trabajador asalariado comúnmente estaba sujeto de por vida a la fábrica o a la hacienda –en caso de ser un peón acasillado- pues sus sueldos apenas servían para mantenerse a sí mismos y de milagro a una familia; dichos sueldos no eran pagados en efectivo, sino con vales que eran servibles sólo en la tienda de raya, donde tenían todos los productos básicos fuera del alcance del bolsillo del trabajador, de manera que lo endeudaban de por vida. Por otro lado el trabajador temporal, envidiaba la vida del acasillado, pues este al menos tenía trabajo seguro y, por lo tanto, comida segura. Este fue el aspecto que significó la decadencia de Porfirio Díaz en el poder, pues, la mayor parte de la población era la que menos recursos tenía y la que vivía en peores condiciones, por mucho que se dijera y se presumiera la estabilidad económica. Otro aspecto que hizo decaer a la dictadura fue la edad de esta, no sólo por los años que ya tenía al entrar el siglo XX, sino también por la edad de sus gobernantes, con un promedio de edad de 70 años, mientras casi todo el país era de niños y jóvenes. Es entonces cuando podemos hablar de una etapa de decadencia, que será marcada por cambios políticos y sociales, que paso a paso desencadenarían la Revolución Mexicana.
rss

Comentarios

  1. 1

    09 SEPTIEMBRE, 2009

    RALG

    Bienvenida està sección!!

    ralg

  2. 2

    11 SEPTIEMBRE, 2009

    MR. BOJANGLES

    Me parece que pensar en el pasado nos invita a preguntarnos sobre las condiciones que hoy en día marcan nuestro rumbo.

    cierto, el porfiriato significó un avance vital para el desarrollo del país, pues con el ferrocarril una nueva dinámica ecomómica salpicó a un crecimiento que trajo consigo numerosos beneficios, pero es justo desde esa etapa de nuestra historia, con lo de la modernización, que la brecha entre los pocos con mucho y los muchos con poco se hizo más grande y, como bien lo señala la autora de este artículo, podemos ver una situación similar en nuestro presente.

    muy buen texto, esperamos más de estos...

  3. 3

    14 SEPTIEMBRE, 2009

    YEY000

    Ps paz asi komo tal no cre0; era el tiempo en el ke el mas viv0 tomaba el poder por las armas, ademas de que kien se mantuviera en el gobierno era desici0n de papi ti0 sam jejejej malditas embajadas haaa que buen reportaje la verdad me par3ce un tema muy interesant3

  4. 4

    14 SEPTIEMBRE, 2009

    CANESSSA

    Lo pasaoo es pasaooo yaa enfokence en el presenteeee :s

  5. 5

    12 NOVIEMBRE, 2009

    PERLA JUDITH

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.