La Odisea, la nueva ola, el cine, Francia y el desprecio

08 Septiembre, 2009
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Jeremy Ocelotl Oviedo
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Escrutinio No. 33

[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/826qvrc.jpg[/img][/center] Corría el año de 1963, “El Soldadito” (Le Petit Soldat,1963) por fin había sido estrenada después de 3 años de mantenerse enlatada debido a la censura, “Les Carabiniers” (Godard,1963) era considerada un fiasco y fue vituperada por la crítica francesa; pero ninguno de estos 2 eventos sería tan trascendental como el estreno ese mismo año de “Le Mépris” para la carrera de Jean Luc Godard. El desprecio, título del filme en español, representa no solo un punto de inflexión muy importante en la carrera de Godard, sino también una de las referencias obligadas hacia el cineasta y su trabajo. Rivalizado hoy en día sólo por Truffaut en cuanto a popularidad, el que fuera esposo de su primera musa Anna Karina, era de sobra el director más popular dentro de su país, cada película que estrenaba era un éxito en taquilla y así fue durante la mitad de la década de los 60 hasta que su inclinación política se hizo más fuerte en sus filmes y su simbolismo y mensaje se volvieron cada vez más personales y menos franqueables. Viniendo del éxito de “Vivre sa Vie” (Godard, 1962) y “Une femme est une femme” (Godard,1961) éxitos rotundos y acompañados de la frescura que representaba la señorita Karina, y después de las inconsecuentes “Le petit Soldat” y “Les Carabiniers”; la prensa y crítica quedaron sorprendidos por su siguiente filme. Con un elenco donde la protagonista era el sex symbol de la época y uno de los íconos más importantes del cine francés Brigitte Bardot, una historia sencilla y en apariencia de fácil lectura y poco provocadora; “Le Mépris” fue vista en una primera instancia como el filme más comercial de Godard hasta el momento. En su primera y más fácil (no por eso menos compleja) lectura, “El Desprecio” se revela como la historia de la lenta, desesperanzada, agobiante y fatalista, indiferencia de una mujer hacia su esposo que culmina en el desprecio por el mismo. A pesar de la fatalidad inherente a la descripción, la cinta no podría ser más romántica en su ejecución, comenzando por el siempre evocativo score (partitura) escrito por Georges Delerue y que consiste básicamente en la repetición de dos melancólicos temas, los paisajes idílicos de una villa en una isla italiana contrastando contra el azul del mar mediterráneo se antojan idóneos para el romance, la utilización de colores vibrantes que sacian la pupila a cada toma resultan contradictorios al amargo (en apariencia) relato. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/szgd6fp.jpg[/img][/center] Camille Javal interpretada por Bardot es la esposa de Paul Javal guionista, que un buen día deja ir a su bella esposa sola con el productor para el que trabaja y es ahí donde el conflicto comienza. Ella se siente usada por su esposo, se cree vendida al productor para cerrar el trato y así hacerse del dinero que le brindará todas las comodidades. A partir de el preciso instante en que llega tarde su esposo y ella lo ha estado esperando, nada es lo mismo, ella se siente traicionada y ahora repudia a aquel que algún día amo mientras el sigue en la agonía y la desesperanza de no comprender lo que sucede. Una escena clave de la película nos demuestra como Godard gusta de jugar con el espectador, Bardot jugando con el personaje de Piccoli se hace, le hace y nos hace creer que cabe la posibilidad de la reconciliación. La escena de larga duración y con largas tomas sucede dentro del departamento de la pareja donde se suscitan largos diálogos entre ellos y no deja de haber una sensación de incertidumbre hacia el futuro de la relación por parte de Piccoli, sensación que se contagia al espectador y cuya duda queda resuelta cuando ella por fin le dice que sí lo ama solo para después ella junto con Godard reírse en nuestra cara y la de Paul diciéndonos que todo es una mentira. Partiendo de esto se puede distinguir un elemento muy recurrente en la fase nueva olesca de Godard, la mujer no simplemente como mujer sino como femme fatale, como el objeto del deseo y perdición del hombre. Habría que empezar diciendo que la mujer siempre será bella (al menos en apariencia) dentro las películas de este prolífico autor (para mayores referencias vea fotos de Anna Karina, Jean Seberg, etc…). Por lo mismo no falta quien tache al autor de misógino, en este caso Bardot en cuestión es la mujer fatal pero en está ocasión y contrario a las demás figuras cuyos fatídicos destinos son elegidos por el titiritero Godard, Paul Javal no verá la muerte al menos no literalmente, su muerte es en vida al perder a la mujer que la da sentido a la misma. Pero no solo Camille llevará a su fin Paul sino también al productor, cumpliendo así el rol arquetípico de femme fatale. Por otro lado la figura masculina, tiene un rol mucho más halagador dentro del universo Godardiano. EL hombre es el héroe, quién sufrirá por causa de la fémina y que siempre tendrá un final fatídico. Uno de los aspectos más atrayentes de esta obra es la utilización del color, Godard desde “Une femme est une femme” comienza con al utilización de colores primarios, específicamente el azul y el rojo contrastados contra el blanco. Aparte de ser un recurso estético que llama sobremanera la atención, es un elemento crítico con el cual hace alusión y se burla del desmesurado nacionalismo por parte de su propia patria y de naciones como Estados Unidos. Este recurso se verá utilizado a lo largo de su carrera y se acentuará su mordacidad cuando comience su ruptura hacia un cine más política inmediatamente después de su filme “Week-end”. [center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/rjgs6rq.jpg[/img][/center] Otros elementos característicos del cineasta que se distinguen en el filme, es la utilización de largas tomas y paneos, así como la utilización del dolly. Por otro lado no faltan las largas conversaciones en las que subyacen sentimientos y que no se deben tomar literales pues es más lo que se dice entre líneas que textualmente. Fascinante resulta la escena del departamento, que se erige como la hermana mayor de la escena de “Breathless”(1960) en que Patricia y Michel platican de todo y nada, sólo que en esta ocasión Paul y Camille discuten mientras nosotros nos enteramos de quienes son. Dicha escena, aunque más larga en duración y compleja en su composición, será una influencia junto con todo el trabajo de Godard para Tarantino en la manera de desarrollar a sus personajes más que en lo estilístico. Finalmente un lindo regalo de Godard son 3 rápidos montajes que muestran distintas etapas de la película editados en unos cuantos segundos acompañados del lindo score y que se aún hoy día se ven modernos. Y es la crítica realmente la que se vislumbra en la segunda lectura que se le puede dar al filme. La cinta en sí es una gran denuncia hacia la industria del cine en general, en su genialidad Godard logra crear una gran alegoría donde muestra su desprecio hacia una industria que en su visión se ha visto corrompida, y va en contra del camera stylo que André Bazin establecía en “cahiers du cinema”. Convirtiéndose en una empresa controlada por demás, falsa, espuria falta de identidad propia donde se busca la validación de todos. Tomemos por ejemplo el caso del personaje interpretado por Jack Palance. El productor, es un ser que no se molesta en tomar en cuenta las ideas de Paul Javal sino que le ofrece dinero por escribir el guión que desea. Asimismo no repara en indagar a que civilización se le debe la Odisea, obra en que se basa la película que produce, asignándoles a los romanos un crédito que no merecen. Insta al director a volver a filmar tomas, por que la película no es lo suficientemente comercial para el público, no conforme con eso va tras la esposa del guionista. Así en la visión de Jean Luc, el productor es la peor clase de persona que puede existir, alguien que quiere tomar el control de la creación que por derecho pertenece al director y que por todos los medios tratará de cambiar la visión del mismo. Bardot por otro lado no sale bien librada, puesto que una de las primeras escenas donde aparece ella completamente desnuda no fue contemplada en un principio por el mismo Godard. De hecho esta escena fue incluida por órdenes del productor Carlo Ponti, quien exigió una escena con Bardot desnuda. La escena terminó siendo incluida pero fue Godard quién ganó la batalla, no solo aparece en esta sino otra secuencia portando cero ropa, destacando criticando y burlándose de la proclividad de la señorita Bardot a desnudarse aún cuando no fuese requerido para el argumento. Este altercado a su vez deja ver porque el productor del filme no sale bien librado en su representación cinemática. Nadie sale bien librado en este juego de intertextualidades, incluso el mismo Godard es criticado, representado por Lang el director que vendió su visión. Tal vez haya un poco de autodesprecio en Godard, lo que es cierto es que su visión final nunca la comprometió más que consigo mismo. Esto lo llevo a una película encubierta dentro de otra película, el resultado se llama “Le Mépris”. Mucho se puede decir de este filme, que tiene que ser visto en repetidas ocasiones para poder comprenderlo en su totalidad. Lo cierto es que no es una película fácil, de hecho para alguien que comienza a conocer a Godard no es recomendable verla. Hay que nutrirse del autor, de su contexto y de su trabajo para que cuando se visite por primera vez sea una experiencia altamente gratificante.

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Comentarios

  1. 1

    13 SEPTIEMBRE, 2009

    ANGIE

    Me agrada el análisis que haces de la película. sin embargo, considero sería bueno anexar pequeñas explicaciones o definiciones de algunos términos ya que das por sentado que todos tus lectores saben de lo que estas hablando.
    podrías hacerlo al pie de página para evitar alterar la redacción.

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