Cine valiente

08 Junio, 2009
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Greenman ( A.reyes)
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Escrutinio No. 26

¿Qué tal hacer una película sin dinero?, con miles de limitantes temáticas debido a la religión, sin oportunidad a la retribución monetaria por su distribución y, además, teniendo que pasar por filtros y filtros para su exhibición.

¿Qué tal hacer cine en Irán? El cine está hecho de tanto, pero a su vez con tan poco, que su riqueza resulta tan extraña que se nos olvida muchas veces el cómo está hecho. Estamos generalmente acostumbrados a enterarnos de los próximos estrenos de Hollywood o de las producciones que están más apoyadas en México, pero no es culpa nuestra. Con la cantidad monetaria que en nuestro país se utiliza para la promoción de solamente una de estas producciones, en Irán se hacen 2, 3 y hasta 4 películas.

Resulta curioso. La exportación de cine en relación con su calidad creativa están tan contrastantemente separadas, y no es para menos, podemos hablar que, como ejercicio, el cine en Irán comenzó recientemente, hace no más de 40 años, debido a la constante variación impositiva política y religiosa, tanto a los realizadores como al espectador local. La república islámica le daba un uso promocional al cine.

Afortunadamente ha sido tiempo suficiente para mostrarle al mundo, a través de directores como Kiarostami (El sabor de la cereza, 1997) y su realidad en lo contado; o la correcta y creativa metáfora en los filmes de Jafar Panahi (El globo blanco, 1995); que han forjado un estilo en sí mismo.

Dando a conocer al cine iraní casi como si fuera un género En el cine de Irán se suelen tocar temas como la pobreza, la guerra, la vejez o la infancia, son los temas que destacan en su realidad, misma que exige ser contada. La hambrienta visión de un mundo a través del lente de una cámara y su impresión en el lienzo son el móvil de quienes han heredado el arte de la representación humana de los poetas.

Quizás esa sea la razón medular del por qué este cine sea tan metafórico, pues entre otras cosas, las normas político-religiosas censuran la exhibición de las obras, dándole pie a los genios realizadores a enriquecer la narrativa con figuras que sugieren la polisemia. La distribución de este cine resulta muy difícil, puesto que debe atravesar un sin número de filtros locales y una clasificación (AB-CD) que estanca las casi 50 películas que se hacen en promedio al año en el país. Irán podría parecer desierto y cuna del fanatismo religioso, pero podemos prestar atención y dejar que los niños, quienes generalmente son los protagonistas de los filmes, nos cuenten una historia que nos haga experimentar los sentimientos más desgarradores y las emociones más inesperadas.

Fuentes: http://www.unesco.org/ http://www.screendigest.com/ http://www.imdb.com/

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