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Escrutinio No. 26
Algo curioso pasa con la censura a las películas en los Estados Unidos (EU): es más fácil la aprobación de contenido violento sin que la película se vea restringida a un público mayor de 17 años (NC-17, de acuerdo a las clasificaciones norteamericanas) que lograr que escenas de sexo explícito logren salir airosas y terminen en pantalla.
Así, películas con temáticas sexuales finalmente dejan escenas (muchas veces importantes) en el cuarto de edición para obtener una clasificación que le permita, por lo menos, recuperar su costo de producción. Éste fenómeno impulsado por el odio (fingido en la mayoría, honesto en algunos casos) gringo hacia el sexo, pero un amor ferviente hacia la violencia, creó las condiciones propicias para que surgiera el género slasher y para que hoy día siga vigente.
El género slasher es un subgénero del género de terror, pero a su vez se ha convertido en un género en sí mismo. Se trata en realidad de filmes de terror en donde el asesino es un psicópata que mata a sangre fría. La mayoría de las veces el rostro del asesino permanece oculto y si es revelado sólo sucede hasta el final de la historia. Las motivaciones del psicópata son desconocidas en muchos casos.
La película transcurre en un espacio alejado de toda ayuda contra el villano como espacios cerrados. Las víctimas generalmente son un grupo de jóvenes y se les da muerte con objetos filosos o punzo cortantes. Los 60’s vieron el nacimiento de este nuevo género. El Código Hays, bajo el que se manejaba el contenido en los filmes y el cual era muy restrictivo respecto a la violencia y el sexo en la pantalla, había sido ya desechado en 1968.
Así, no es de sorprender que en esta década los desnudos y la violencia aparecieran por doquier. La gente estaba ávida de ambos espectáculos y la demostración última de esto fue el éxito con que irrumpió el género [i]slasher[/i] en el mundo entero. Influenciado en gran manera por el género giallo, que no es más que un filme italiano thriller o película de misterio que se caracteriza por violentos asesinatos con tintes gore, y también con Psycho, de Alfred Hitchcock, como precedente, surge este nuevo género que se caracterizaba por la violencia explícita en pantalla y la utilización de armas filosas que no producen la muerte instantánea y que someten a las víctimas a una tortura, además de mostrar sangre al por mayor. No es de extrañar el éxito de este tipo de representaciones fílmicas.
Primeramente, la identificación con la situación es mucho mayor que si se tratara de un evento o ente supernatural quién aterroriza a los personajes. Además, al ver estas películas el observador no sólo se identifica con las víctimas sino que con el asesino, proyectando todos aquellos impulsos violentos que no realiza, ya sea por ética, moral o por cumplir con las normas sociales. De esta manera se puede sentir amenazado/poderoso en una situación que es sólo artificiosa, desahogando deseos y emociones.
Este tipo de películas, a pesar de la percepción que se tiene de que fomentan la violencia, tienen una doble moral; en la mayoría de los casos las víctimas son jóvenes logrando sobrevivir siempre uno o más (muchas de las veces para poder realizar una secuela) y aquel que logra sobrevivir representa un ser valiente, íntegro que realiza el “bien”, en cambio, aquéllos que mueren suelen ser los jóvenes libertinos o irresponsables: aquéllos que practican relaciones sexuales, consumen alcohol o drogas, etc…
Resulta curioso entonces que estos filmes que condenan el comportamiento censurable de los jóvenes sean atrayentes para este mismo sector de la sociedad. Así, [i]remakes[/i] de películas como [i]The Texas Chainsaw Massacre[/i] que cuenta la historia de una familia de caníbales que viven aislados (un integrante de ésta se dedica a desmembrar jóvenes con una sierra eléctrica), han sido grandes éxitos entre la juventud.
El slasher es importante porque no sólo aborda la temática de la violencia, un tema que como el sexo se intenta evadir en la realidad, calificándolo de inhumano siendo que forma parte de lo que es el ser humano. De cierta manera el [i]slasher[/i] reivindica a los psicópatas, no los presenta como los buenos, pero no los juzga y tal vez sea que por eso que no presenta a veces su pasado o causas de su sed de sangre. A las personas “funcionales” nunca se les cuestiona en los filmes por qué son funcionales.
Habría que preguntarles la razón por la que matan. Esto vuelve aún más aterrador el dilema: la falta de explicación. Al hombre le aterra aquello que no comprende. Finalmente, el villano en el [i]slasher[/i] se trastoca en héroe. El público no va a ver este tipo de proyecciones por las víctimas, va por el asesino.
En este sentido, la admiración se transfiere a un personaje al que, de acuerdo con la sociedad, debería uno despreciar. Uno no desea estar en el lugar de los victimados, sino del victimario, dar rienda suelta a sus bajos instintos y lograr hacerlo mediante su reflejo en el asesino.

