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Resaca de la Nueva Ola
Escrutinio No. 25
Mientras observo como Jean-Paul Belmondo y Anna Karina voltean desde su convertible rojo, en una de mis escenas favoritas de Pierrot le fou (Godard, 1965) para saludarme desde la pantalla y romper la cuarta barrera, no puedo evitar pensar en lo olvidada que se encuentra hoy día la Nueva Ola Francesa aún cuando no ha perdido ni un ápice de su vigencia.
Surgida a finales de los 50’s y activa durante toda la década de los 60’s como una respuesta a los formalismos implementados en Hollywood y también en Francia; la Nueva Ola nace en Cahiers du Cinéma, revista en la cual cinéfilos que asistían a videoclubes franceses compartían sus opiniones respecto a la materia, comandados por André Bazin.
Así, personajes como Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol y Eric Rohmer compartían una fascinación por el cine, pero no por cualquier tipo de cine sino por el menos respetado en Hollywood: el serie B, así como también por Hitchcock y Nicholas Ray, a quienes buscaban en un principio emular, pero que terminarían trascendiendo
Cahiers du Cinéma era sólo el pretexto para que estos ahora consagrados directores discutieran lo que más les gustaba en la vida (el cine), por eso no es de sorprender que la misma publicación sirviera de trampolín para que más tarde vieran realizadas sus visiones cinematográficas. El primero en hacerlo fue Chabrol, quien si bien llamó la atención, no fue hasta con Truffaut y Los 400 Golpes que se empieza a hablar de la Nueva Ola, y con Sin Aliento de Godard es que se consolida el movimiento.
La Nouvelle Vague, llamada así en francés, representó un rompimiento en la manera de hacer cine, por lo que su edición con jump cuts, sus freeze frames, la integración de historias mucho más verosímiles mediante el uso de locaciones reales y diálogos improvisados representaban una ruptura. Como todo cambio, en un principio causó controversia. Muchos llamaban a Sin Aliento una película sin características que la redimieran, cuando hoy día es vista como el punto de partida para el cine moderno y una nueva era de creación cinematográfica.
En la actualidad es por demás desconocida esta etapa del cine que, hasta el día de hoy, tiene mucha influencia en la manera en que son realizadas las películas. Tomemos por ejemplo el caso de Quentin Tarantino, quien es halagado por su originalidad y elementos como el desarrollo de sus personajes a través de pláticas que, a primera vista, no dicen nada, lo iconoclasta que resulta la vestimenta y aspecto físico de sus personajes, la cultura pop como parte del fondo cultural, etc. Muchos de estos elementos los podemos encontrar en películas de Godard.
Examinemos el caso concreto de Pulp Fiction. El personaje de Uma Thurman en esta cinta es parecidísimo a la Nana de Anna Karina en Vivre sa vie, tanto en lo físico como en la forma de ser. Quien haya visto ambos filmes no me va a decir que es mera coincidencia que usen la misma peluca.
Habría que ver si las largas conversaciones en Pulp Fiction no fueron influenciadas por aquella famosa/infame escena en Sin Aliento que dura 20 minutos situada en un apartamento donde los protagonistas conversan aparentemente de nada cuando en realidad dicen mucho.
Algo que no se puede negar es el hecho de que el baile entre el personaje de John Travolta y Uma Thurman está inspirado por la famosa escena de baile en el filme Bande à part protagonizada por Anna Karina, Samy Frey y Claude Brasseur. Dicho sea de paso la compañía productora de Quentin Tarantino se llama A Band Apart en honor a este film.
Con esto no intento desacreditar a Tarantino ni mucho menos, sino demostrar cómo es que la Nueva Ola es aún más vigente que el cine contemporáneo. Mayor vigencia que le otorga su libertad de acción. Se hacía cine por el amor que se le tenía, es cierto que el dinero era un problema pero menor, los recursos de la imaginación siempre fueron ilimitados y es eso lo que nos llevó a maravillosos accidentes como el jump cut de Godard.
Hoy día los estudios nos ofrecen películas en las que nos maravillamos ante las técnicas que se utilizan, siendo que muchas vienen de antaño, cuando no estaban en función de una ganancia, sino de pasar un buen tiempo.
La Nueva Ola no ha muerto, tan sólo ha quedado en el olvido. Hoy día queda en manos de ciclos en la Cineteca, salas de cine de la UNAM o, si se tiene el dinero para comprarlos, los DVD’s de la compañía Criterion Collection, el hacernos llegar estos contenidos elitistas por elección del público, que no dejan de ser maravillas cinematográficas.
Así que la próxima vez que veas una toma congelada en un filme piensa en Jules et Jim, o cuando una toma sea muy larga piensa en Godard y cómo hubiese utilizado el jump cut. Es fácil juzgar y decir que las películas “antiguas” son aburridas o no tienen vigencia, pero si te das la oportunidad descubrirás lo influyentes que han sido y de paso tal vez descubras quién es al que llaman “el Hitchcok francés”. Te invito de esta manera te dejes empapar de la resaca de la Nueva Ola.


24 MAYO, 2009
CMBRAFFes evidente que en muchos aspectos de la vida las personas se sorprenden por las "innovaciones" en el cine aún cuando hay un background muy amplio que las procede; el articulo nos invita a no quedarnos con el cine norteamericano, sino a explorar aspectos más artísticos, que a mi parecer he encontrado en filmes y documentales franceses, pero sin embargo es un gran camino por recorrer para llegar a comprender a todos los directores que se mencionan en el texto.
24 MAYO, 2009
CMBRAFFes evidente que en muchos aspectos de la vida las personas se sorprenden por las "innovaciones" en el cine aún cuando hay un background muy amplio que las procede; el articulo nos invita a no quedarnos con el cine norteamericano, sino a explorar aspectos más artísticos, que a mi parecer he encontrado en filmes y documentales franceses, pero sin embargo es un gran camino por recorrer para llegar a comprender a todos los directores que se mencionan en el texto.