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Los virus en tiempos de influenza
Escrutinio No. 25
Los virus han acompañado al hombre y al resto del los organismos (bacterias, plantas, animales, etc) durante toda su historia. Se considera que se encuentran en la frontera de la vida, ya que un virus no se genera a partir de otro como ocurre con las células, las cuales siempre se producen a partir de una célula madre. Los virus son dependientes de la célula que infectan y aprovechan la maquinaria celular para multiplicarse y generar otros virus que infectarán a más células.
El registro histórico de los virus data de hace más de dos mil años. Con respecto al virus de la rabia, se señala su misterioso origen: su largo periodo de incubación y su capacidad para infectar no sólo a los perros sino también a los humanos con un desenlace fatal. Posteriormente con el descubrimiento de la vacuna, por Jenner en 1798, hubo un avance muy importante no únicamente para la medicina, sino para la historia de las sociedades humanas.
A pesar de haber descubrimiento que la inoculación en humanos, con el fluido obtenido de las lesiones de la viruela bovina, era capaz de prevenir la enfermedad, pasaron casi 200 años para lograr la erradicación de la viruela. Dado el diminuto tamaño de los virus que va entre 20 y 300 nanómetros (un nanómetro =1x10-9) la primera purificación de un virus se logró por centrifugación en 1933.
Debido a que la composición de los virus es sólo información genética y proteínas virales, fue hasta 1953 (año en que se descubrió como se transmitía la información genética) que se lograron grandes avances en el estudio de los virus.
La información genética en los virus y los seres vivos está codificada en un par de moléculas, llamadas ácido desoxirribonucléico (ADN) y ácido ribonucleico (ARN). El ADN es una doble cadena en espiral: las unidades que lo forman son bases nitrogenadas llamadas adenina, guanina, citosina y timina. Para que la información genética fluya hasta la elaboración de determinadas proteínas, el ADN es copiado a ARN, que es de una sola cadena, cuyas bases son adenina, guanina, citosina y uracilo. El orden de 3 de estas bases determina un aminoácido en particular, las siguientes 3 bases otro y así sucesivamente se encuentra la información de la secuencia de aminoácidos. El orden y propiedades fisicoquímicas de los aminoácidos que resultan, determinan el tipo de proteína.
Al cambio en una o varias bases de los ácidos nucléicos, el cual es capaz de transmitirse a la descendencia, se le llama mutación.
Al igual que todos los organismos, los virus pueden generar mutantes en el transcurso de su ciclo de crecimiento, las mutaciones pueden afectar las proteínas de la cubierta (que protegen el material genético, que son las que reconoce nuestro sistema inmune), el rango de hospederos susceptibles de ser infectados, o bien las propiedades fisicoquímicas virales. En muchas ocasiones las mutaciones pueden ser letales para el virus porque se bloquea su capacidad de replicación y por esto no pueden ser detectadas. En otros casos, los virus dejan de infectar directamente a su célula hospedera y lo hacen por medio de un vector intermediario que puede ser animal o vegetal.
Las mutaciones también pueden producir un cambio en el tipo de infección. A continuación se describe el proceso de infección viral.
Los virus sólo pueden infectar una célula u organismo susceptible ya que la asociación entre el virus y la célula requiere de receptores específicos, que permiten la entrada del virus a la célula. Si una célula carece del receptor apropiado para un virus en particular, entonces es automáticamente resistente a la infección.
Una vez que el virus entra a la célula, la infección puede tomar varios destinos: líticas, persistentes, latentes, transformantes y abortivas. En el primer caso el virus produce la muerte de la célula. En el segundo, se establece un delicado equilibrio entre el virus y la célula hospedera, donde hay producción continua de virus infecciosos sin que la célula hospedera muera. En las infecciones latentes, el genoma viral y algunos productos codificados por éste genoma, se encuentran en la célula hospedera pero no se producen nuevas partículas virales infectantes (fenómeno conocido como lisogenia en bacterias). Un virus capaz de producir infecciones latentes en un tipo de células puede producir infecciones líticas en otro tipo celular.
Las infecciones transformantes, son características de los virus causantes de tumores. Las infecciones abortivas se observan cuando hay una reducción en la producción de partículas virales por un defecto en la producción o procesamiento de cualquiera de sus componentes. Un ejemplo es el virus de la influenza aviar, que produce infecciones abortivas en el ratón.
Por último, los virus sufren cambios evolutivos al igual que los seres vivos. La mutación es una de las causas de evolución. Cuando las condiciones favorecen a un mutante en particular, éste se selecciona y da origen a una nueva cepa que sustituye paulatinamente a la anterior. Hoy en día aún no se conoce el origen de los virus, pero se sabe que están exitosamente diseminados en los reinos animal y vegetal y que ningún tipo de organismo conocido a la fecha está libre de ser infectado por alguno de ellos.
En el caso del virus de la influenza, su evolución es continua. Se han aislado cepas desde 1932 y se propone que el origen del cambio antigénico se basa en el hecho de que algunas cepas humanas pueden infectar a animales y a que estos animales infectados (cerdos, caballos y aves) ya eran hospederos naturales de diferentes subtipos del virus A, lo que resultó en virus híbridos.
Desde 1956 se han encontrado evidencias que demuestran el intercambio de cepas de virus de la influenza entre diferentes especies animales. El éxito en la erradicación de algunos virus que azotaron a la humanidad en el pasado, los avances de la medicina y la virología molecular, han permitido establecer parte del control de éste virus de la influenza.

