Analizar el pasado antes de emprender la aventura

21 Abril, 2009
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Héctor Martínez Moreno
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Escrutinio No. 23

Aunque, obviamente, en ese momento no lo sabía el autor, su novela ganaría el Premio Iberoamericano de Novela Poniatowska, con lo que no sólo reafirmaría su reputación de novelista, sino que daría a reconocer un hecho histórico que se ignoraba.

“El propio Porfirio Díaz dijo una vez que nunca emplearía guardaespaldas, porque bastaba para matarlo con que un hombre estuviera dispuesto a cambiar su vida anónima por la odiosa vida del dictador” en palabras de Álvaro Uribe, quien en su novela Expediente del atentado comprueba lo dicho por Díaz.

Ésta es su cuarta novela, pero la diferencia entre las otras tres es que en esta incursiona en la novela histórica. Pese a ser egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, no se considera filósofo, ni historiador, él es ensayista, novelista, cuentista, es un escritor.

H.M.¿Por qué titulaste la novela “Expediente del atentado”?

A.U.-El diario de Gamboa estaba guardado en carpetas, como si fueran expedientes, de ahí que a varios apartados en el libro los titulé del mismo modo; el atentado es el que sufre Porfirio Díaz en manos de Arnulfo Arroyo, quien cambia su vida después de aceptar esa apuesta, pero no sólo la de él, también cambia la de todos los funcionarios, burócratas y personas implicadas, en el intento de Arroyo por acabar con la existencia del dictador.

H.M. Hay un personaje que aparece constantemente en la novela, pero sólo das a conocer sus iníciales, ¿quién es F.G.?

A.U.-Corresponden a Federico Gamboa, autor de Santa. Era un diplomático que en ese momento trabaja como Jefe de cancillería. La razón por la cual le puse F.G. es porque me tomo con él bastantes libertades, hay muchas cosas en la novela que digo que hizo cuando en realidad no es cierto. No quise que un personaje como Gamboa esté distrayendo, de ese modo el público no estaría cotejando, pero el lector tiene su derecho de identificarlo como Gamboa, pero yo prefiero mantenerlo como este personaje de las iníciales.

El primer atisbo que tuve para saber si podía hacer esta novela fue en la década de los 90, trabajé como editor, uno de mis primeros trabajos consistió en editar la biografía completa de Gamboa, ya que no existía, porque casi la mitad de las páginas estaban en periódicos y su hijo publicó otra parte.

Cuando estaba leyendo el diario de Gamboa, llego a la entrada del 16 de septiembre de 1897, Gamboa se escandaliza porque hay un atentado contra el presidente Porfirio Díaz, a mí también me causó un impacto porque no sabía de la existencia de este atentado así como la mayoría de la gente. F.G temía ser ligado con Arnulfo Arroyo, el personaje siniestro que atenta contra el presidente Díaz, dado que habían sido amigos en la secundaria. Yo aquí ya tenía los dos elementos claves, el primero es un caso policiaco-político lleno de hilos sueltos, algo que un narrador quiere, una historia muy buena y con cabos sueltos para poder atarlos al gusto nuestro; el segundo, la extrañeza de que Federico Gamboa era el mejor narrador de la época, ya tenía la historia en las manos, él conocía a los protagonistas, pero en vez de narrarla, la guarda en su diario.

Mi historia acaba siendo la de F. G., y que considero tiene una de las mejores historias de México y a la cual decide renunciar como narrador.

H.M. ¿Por qué es bueno dar a conocer esta historia a través de la novela histórica?

A.U.-Como toda novela histórica hay mucho de inventado, pero todo está documentado. La historia es muy buena, hay misterios, desaparecen individuos, hay jueces que se quieren corromper solos antes de ser corrompidos, hay una clase política oscurantista, como sigue siendo en la actualidad.

Todo lo anterior aparece en el libro, pero no nos remite a la época pasada sino a la nuestra, la cantidad de similitudes, ya que no sabemos nada de los atentados que se han hecho, así como el que ocurrió a Porfirio Díaz y que tengo la posibilidad de darla a conocer. Me pareció interesante que sea un atentado fallido, así como tantos hechos en el suelo mexicano, la historia de México es de gente y movimientos buscando tratar de llegar a un lado y casi nunca logran la meta propuesta, este atentado a Díaz es muy ilustrativo para dar a conocer lo que nos pasa siempre. Lo primero que hice fue hacer nada, desde hace como doce años ya conocía la historia, me impresionó tanto y me decidí darla a conocer, bien pudo ser un ensayo o novela, sólo sabía que era útil como material de literatura.

H.M. ¿Qué quieres dar a conocer con “Expediente del atentado”?

A.U.-Yo quiero hacer una buena combinación y apasionante, buscando interesar al lector. En cuando yo encontré la historia me sentí muy atraído. Se puede considerar como una intriga con múltiples ramificaciones que llevan a la moral pública, privada, mujeres que se acuestan con el amigo del marido y más temas de ese momento. Hay una cantidad de intrigas personales y que son paralelas al asunto político, busco que el lector se entretenga y aprenda más a través de todos estos embrollos que son de la historia de México.

H.M. ¿Crees que la Historia es difícil de conocer? ¿A través de las novelas históricas se busca dar a conocer la Historia?

A.U.-A mí me encantaría que hubiera más libros de Historia legibles, el problema es tanto la Historia como la novela son de la narrativa, tienen mucho en común, hay una línea muy delgada y flexible. El historiador debe hacer buen uso de lo que va a contar. Yo quité datos, traté de no poner todos los personajes, imagina la cantidad de información y el tamaño de los libros; se puede conjeturar e imaginar, pero se debe documentar para evitar caer en el engaño.

Es muy lamentable el caso de las comunidades y muchas personas que no busquen conocer la historia de su pasado. Aunque estemos en una época en la que se siente la curiosidad de dar un paso para atrás antes de dar dos para adelante, buscando analizar nuestro pasado antes de emprender una acción futura. No sólo se publica una novela histórica, también va inmersa la historia y la bibliografía.

En México desafortunadamente no hay muchos de estos libros. Mi contribución como novelista no es que las personas se vuelvan mejores, más sabias o sensatas, yo como novelista voy a contar una historia, una buena historia y poner a pensar a mi público lector. Simplemente intenté retratar la sociedad porfiriana tal como la pude conocer, el lector se encargará de sacar sus conclusiones; la mayoría de los que me han comentado la novela, concluyen que hemos cambiado poco; sí, hay democracia y los medios de comunicación han evolucionado, pero en materia de corrupción y de la confidencialidad en los asuntos políticos, todavía son problemas presentes en la sociedad mexicana.

H.M. Porfirio Díaz aparece muy humano, pero tú ¿cómo lo consideras?

A.U.-Era abnegado y un dictador, es muy difícil encontrar a un tirano completamente negro o blanco, pero a Díaz yo lo veo gris. Los tiranos no eran del demonio, eran como nosotros, tuvieron una madre, un padre, amigos, una vida normal. Lo curioso de los tiranos es que hacían chistes, me documenté lo suficiente para saber todo de éste personaje. En mi opinión, lo veo como un tirano y dictador, pero F.G. lo ve como alguien admirable, por eso en el libro se verá un Díaz muy querido por los personajes, excepto por Arnulfo Arroyo.

H.M ¿De dónde surge la curiosidad para investigar un tema?

A.U. Espero no ser pedante: todo narrador o escritor busca temas, pero todo depende del tópico que se encuentren, sólo hasta ese momento decidiré si escribo un ensayo, cuento o algún otro género. En el caso del Expediente del atentado, Gamboa me viene persiguiendo desde hace 13 años; yo profesionalmente enfrento tacto con la obligación, ya que como editor lo conocí. Una vez que me adentré en estos temas me interesé más y se me abrió todo el mundo del porfiriato que desconocía.

Tengo amigos historiadores, participo en un seminario donde leemos textos que tienen que ver con la historia de la cultura en México: después de haberle dedicado tanto tiempo a una época y una atmósfera política, aprovecho lo mejor posible los datos adquiridos para redactar lo mejor posible la novela. Coincidí con este auge de las novelas históricas, el reto está en querer hacerla distinta, no sólo seguir la corriente, algo como sólo yo sé hacer.

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